«¡Yo también quiero ser Santo!»

En Instituto Verbo Encarnado/Tanzania

Queridos familiares y amigos:

Alegria celesteAlgo breve. Esta vez es en serio que es breve…

La verdad que es de admirar la habilidad que tuvieron las hermanas para con muy pocos medios materiales poder hacer una fiesta como esta con los niños. Se organizó el festejo por la Solemnidad de Todos los Santos, y en apenas dos días, y en medio de la sabana africana, sin tener donde ir a comprar cosas… se las ingeniaron para vestir a los niños y niñas, caracterizando santos y ángeles. Telas, papeles, alfileres, camisas, albas, etc., se combinaron maravillosamente.

Sabemos que en tantos lugares donde se festeja la insípida, carente de sentido, y anticristiana fiesta del halloween, el cambiar esa mala costumbre es una gran necesidad, y porqué no decirlo, un deber.

Con las Santas
Con las Santas

Aquí en África, pero mas particularmente, en nuestra misión nadie sabe ni puede saber lo que es el halloween. Aquí nadie tiene televisión, ni internet, ni nada que pueda introducir esos elementos contaminantes de nuestra cultura. Por eso, mas bello es todavía lograr implantar una santa costumbre, que esperamos luego se siga trasmitiendo de generación en generación, y los habitantes de estas tierras puedan decir que “el vestir a los niños de santos para la fiesta de Todos los Santos fue una práctica introducida por los misioneros… hace mucho, allá por inicios el siglo XXI”.

Santa Teresa de Ávila

Era muy lindo ir viendo a los niños que ya salían vestidos de santos. Estaban felices. Uno de los niños de los más pequeños, al ver que los otros eran transformados en santos, le jalaba el hábito a una de las hermanas y le decía: “yo también quiero ser santo” (Se imaginan la satisfacción que esto producía a la hermana maestra que contaba ésta anécdota).

Otra situación muy graciosa ocurrió cuando luego de estar vestidos así todos, hubo que ir a comer. Algunos “santos” comenzaron a disputarse el puesto… Muy gracioso ver a santa Teresa forcejeando con san Francisco de Asís, por ejemplo. Nosotros pensábamos que los santos disputaban “santamente” un lugar para entrar al cielo… cada santo desea ser el primero en el deseo de ver a Dios.

Y muy divertido era ver al “Beato Juan Pablo II” esperando pacientemente en el final de la fila, y cantando la canción que le han enseñado las hermanas a los chicos, para lavarse las manos antes de comer, moviendo las manos en alto…

Santa Rita de Cascia

En fin que todo esto de ver a estos “santos pequeños”, no debe estar tan lejos de aquella realidad, que expresó Cristo al poner un niño en medio y decir: “Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 18, 3). Y tal vez por esto quiso Santa Rita ser tan bien representada por una niña de cinco años, lo mismo que Santa Josefina Bakhita, la Beata Teresa de Calcuta, San José Moscatti, San Agustín, y tantos.

Pensamos que una de las grandes gracias que se reciben en un día como éste, es que para los niños (y los que ya no los somos) la santidad se ve como algo mas cercano. Aquí la gente conoce muy poco las vidas de los santos, no hay muchas biografías, no se celebran novenas y fiestas patronales… y por todo eso, sabemos que esto va a contribuir un poco a ver la santidad como algo posible para todo cristiano.

Que al ver a los santos también nosotros exclamemos como un niño: ¡yo también quiero ser santo!, o nos peleemos por un lugar en el cielo, y corramos como el que quiere ganar la carrera, según las palabras de San Pablo.

P. Diego Cano, IVE

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