Superan nuestras expectativas

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Ushetu, Tanzania, 9 de abril de 2019

A un gran amigo, el P. Johntin, al cumplirse cinco años de su accidente.

Dios lo siga ayudando y le conceda la salud definitiva de su pierna.

Un poco más de seis años por estos lados, y sin embargo esta gente me sigue sorprendiendo. Les venía contando hace un par de semanas que estábamos con los retiros de cuaresma, para que la gente pudiera tener la posibilidad de confesarse y hacer actos de piedad, como ejercicios espirituales, aprovechando mejor este tiempo de penitencia y conversión. Tenemos en total nueve centros, entre las dos parroquias. Faltaba todavía tener el retiro del centro donde está la iglesia parroquial, “nuestro” centro de Ibelansuha.

Pero les decía que me sigo sorprendiendo porque muchas veces, como la gente que vive más cerca nuestro está “acostumbrada” a tantas actividades, dudábamos si vendrían muchos. Pensábamos que algunos otros centros superarían en número al “centro parroquial”.

Gracias a Dios, nuestras prevenciones no fueron correctas, y vino muchísima gente. Los niños solamente eran más de trescientos. Calculamos que pueden haber sido un total de seiscientas personas. La mayoría vino desde las aldeas que componen este centro. Como siempre les digo, admira mucho ver la cantidad de gente que viene y se regresa caminando, muchos de ellos son niños. Las aldeas más lejanas de este centro están a diez kilómetros, y por eso entre ida y vuelta caminan entre quince, dieciocho y veinte kilómetros.

El retiro lo comenzamos a las nueve y media de la mañana. Yo ya había comenzado a confesar un rato antes. El P. Víctor había ido a celebrar misa a la otra parroquia, y al regresar me ayudaría… menos mal, sino era una misión imposible.

Se les dieron dos charlas a los adultos, mientras los jóvenes tenían su reunión en otro lugar, y los niños hacían su retiro con juegos y catecismo. Las confesiones se fueron continuando, llegó el P. Víctor y entre ambos estuvimos un total de diez horas confesando. A las doce del mediodía se expuso el Santísimo Sacramento, se rezó el rosario de la Misericordia y de la Virgen, y también hubo meditación guiada. Luego de la adoración tuvo lugar la misa, con mucho calor. Pero la gente estaba allí, contenta de poder estar aprovechando el tiempo. Es como que al hacer tanto sacrificio al venir de lejos, les gusta que todo sea muy “intenso”, porque así aprovechan el esfuerzo de haber venido.

Al terminar la santa misa, pensamos que si hacíamos el almuerzo, sería muy complicado poder terminar con el Vía Crucis, como estaba programado. El Vía Crucis es una tradición muy fuerte aquí entre los cristianos de Tanzania. Lo rezan con verdadera devoción, así que no podía faltar en un retiro de cuaresma. Lo comenzamos a rezar a las cuatro de la tarde, y duró una hora. Lo hicimos caminando por afuera, así podíamos tener un poco más de aire, y de paso, para poder dar testimonio de nuestra fe. Creo que ha sido el Vía Crucis más numeroso que he guiado en mi vida sacerdotal. Increíble ver esta multitud de seiscientas personas rezando y cantando, al calor de las cuatro de la tarde, y todavía sin almorzar.

Tal vez algunos me pregunten, ¿y porqué no almorzaban antes? Porque la misma gente está acostumbrada a que la comida es lo último. Es difícil volver a rezar cuando recién se ha comido, y sobre todo si hace calor. Finalmente les cuento que en swahili, “retiro” se dice con la misma palabra que “ayuno”, y para ellos es casi un sinónimo. Mucho más si hablamos de un “retiro de cuaresma”, o “ayuno de cuaresma”. Convengamos además que esta gente, es gente muy acostumbrada a los sacrificios, y al trabajo, al calor, y las jornadas largas sin comer.

En fin, que terminamos con cantos, bendiciones, y oraciones para recibir las indulgencias plenarias. Una lluvia de gracias y bendiciones. De allí fuimos al almuerzo, a las cinco de la tarde, y la comida, por ser día de retiro, y no de fiesta, era lo más sencillo y común que se puede. “Ugali con porotos”, es decir, la polenta blanca con porotos. Para todo el mundo igual. Pero lo bueno es que ellos mismos saben que así toman fuerzas para comenzar a caminar de regreso a sus aldeas. Había una gran felicidad en los rostros de la gente, y ciertamente que pensamos que es una alegría muy espiritual, que proviene de haberse confesado, recibido la Eucaristía, haber rezado ante el Santísimo, meditar, recibir enseñanzas, y hacer en definitiva “ejercicios espirituales”, que fortalecen el alma.

Gracias a Dios ya terminamos los retiros de cuaresma en los nueve centros. Le agradezco inmensamente al P. Víctor que tuvo que afrontar cinco de estos retiro él sólo, ya que por actividades en la diócesis, y problemas de salud, no pude ayudarlo en todos. Pero ya estamos en las puertas de la Semana Santa, y pensamos que la gran mayoría de nuestros cristianos han podido acercarse más a Dios, aprovechando este tiempo que la iglesia nos regala.

Ahora nos preparamos para el encuentro de jóvenes, de las dos parroquias, que vendrán aquí a Ushetu a pasar tres días, y terminar con sus festejos el Domingo de Ramos. Pensamos que van a venir muchos jóvenes… y esperamos que nuestras previsiones se vean superadas otra vez.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE