“Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla.” (Jn 4, 13-15)

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San Luis, Argentina, 9 de septiembre de 2017

Fiesta de san Pedro Claver,

patrono de los misioneros en África negra.

Este año la sequía ha sido muy grande… en todo África del Este. Nosotros lo hemos notado, ya que nuestra reserva de agua de lluvia se fue agotando rápidamente. Por gracia de Dios habíamos podido encontrar agua en el terreno del postulantado, y nos apuramos a pedir ayuda para excavar en la parroquia. Este intento fue fallido, no se pudo llegar al agua. Debimos seguir otra alternativa, que nos propuso el ingeniero de la empresa excavadora: hacer una cañería desde el postulantado hasta la parroquia, dos kilómetros. Pedimos permiso a quienes habían donado el dinero de la excavación para cambiar el proyecto, y nos autorizaron. Manos a la obra, en poco tiempo, gracias a Dios antes de que el agua de lluvia del tanque se acabe, pudimos obtener agua en la parroquia.

No sólo se trata de la parroquia como casa parroquial, sino que también se surte de agua a todas las necesidades de la parroquia, en cuanto iglesia central. Quiero decir, no para llegar a todas las aldeas, sino al menos para todas las actividades que se realizan en la iglesia parroquial, como retiros, encuentros, reuniones, campamentos, festejos, catequesis, oratorio, etc. Además se benefician de esto las hermanas, en su casa, pero también en la escuela y el dispensario, cuando se les acabe la reserva de agua de lluvia.

Cuando traían el agua hasta la parroquia, vinieron desde la escuela estatal con una nota del director. La traían dos maestros que son católicos. Nos pedían que de alguna manera les llegara el agua. La escuela está junto al terreno de la parroquia. Antiguamente las escuelas eran parroquiales, pero un gobierno las expropió. Actualmente entonces, están “pegados” a nuestro terreno, pero de verdad que como todas las escuelas estatales, no tienen mantenimiento, y están destruidas. A esta escuela asisten 1.200 alumnos de primaria, y allí mismo hay ocho casas de los maestros que viven con sus familias. Vimos que era tan importante poder brindar agua a la escuela, que con los demás padres decidimos regalarles uno de los tanques de agua de 5.000 litros que teníamos en la casa, y prestarles el dinero para todos los materiales para hacer la conexión y pagar la mano de obra. Estaban felices… se hizo todo en apenas una semana. Ellos hicieron la base de cemento para el tanque, y llamaron a los padres de los alumnos para que hicieran la zanja que necesitábamos para enterrar la cañería. Los alumnos también trabajaron en esto, con sus azadones. Los maestros están muy agradecidos, y nos ayudan pagando el combustible del generador para que les llegue el agua.

Al mismo tiempo, cuando estábamos en trabajos de traer el agua, nos llegó otra nota de la aldea, donde nos pedían que pudiéramos poner un tanque de agua para ellos. Porque la estaban pasando muy mal con el asunto del agua. Las muejers debían ir a las cuatro de la mañana o las cinco a buscar agua. El agua además es muy sucia, y fuente de enfermedades. Para colmo, si se demoraban en ir a buscarla, y llegaban cerca de las nueve, ya no había agua y debían esperar a que filtrara… esperar junto al pozo.

Pero esto de agregar un tanque de agua para ellos ya se complicaba más, porque si bien era nuestro deseo brindarles agua a todos, no iba a ser tan sencillo el poder tener un sistema para distribuirla. Es decir, si se ponía un tanque, había que ver que lo puedan vigilar, que no rompan los grifos, y que nadie se abuse sacando gran cantidad y dejando a otros sin agua. Por otra parte, había que pagar el combustible, y esa recaudación de dinero por familia, que iban a tener que hacer ellos mismos iba a ser complicada, lo mismo que el control de los que sacaban agua, para ver quién pagó y quién no, cuánta agua llevaban… en fin, iba a ser una fuente de problemas y hasta de peleas, en vez de una ayuda. Así que vimos la necesidad de hacer un pozo de agua para la aldea, exclusivo para ellos, para que tenga usos comunitarios, y que todos pudieran aprovecharse de este servicio, tan básico, y tan fundamental como el agua. Y que este pozo de agua tuviera una bomba manual, así no deberían pedir colaboración económica, no habrían peleas, y todos, aún los más pobres, podían ir a buscar agua.

Nos pusimos en campaña, y fue increíble cómo la Providencia Divina ya tenía todo preparado… en muy pocos días conseguimos la ayuda de varias personas amigas de Italia, a través de una señora, Vincenza, que había estado de voluntaria y de visita por nuestra misión hace un par de años. Ella se movilizó, contactó, llamó… y el pozo de agua era “casi” una realidad. Y digo “casi” porque ahora había que rezar para que en la excavación se encuentre agua, no como nos sucedió en la excavación de la parroquia.

Los trabajos comenzaron… pero antes hicimos una oración todos juntos a la Virgen de Lourdes, los trabajadores y toda la gente que estaba para mirar los trabajos. Por gracia de Dios el agua se encontró, muy buena y en abundancia. No es de explicar la felicidad y agradecimiento de todos.

Una señora nos decía: “Gracias padre, porque teníamos que venir de noche, a las cinco de la mañana a buscar agua, ya hasta se escuchaban los aullidos de las hienas”.

Otros estaban sorprendidos de que lo hiciéramos sin ningún tipo de beneficio para nosotros… dado que ya teníamos agua, y cómo nos habíamos preocupado por ellos. Hasta la gente del gobierno no agradeció, porque en el presupuesto de ellos no tienen para atender a tantas aldeas… y nuestra aldea es muy grande, con una población de unas 2.000 personas o más.

El día de la inauguración se preparó todo en el lugar para celebrar una Misa de acción de gracias a Dios, y para pedir por los donantes. Hubo mucha gente, estuvo el coro, y buen clima de fiesta y alegría. La gente nos llevó regalos para agradecernos, miel y otros productos del lugar. Al terminar la Misa el P. Jaime sacó agua, la bendijo, y bendijo todo el lugar… y roció a la gente… y finalmente les tiró agua a todos, en un clima de gran alegría.

Es una alegría para nosotros poder ayudar también en esto que es tan importante. Nos admira que sea algo tan simple como el agua lo que produzca tanta alegría y agradecimiento. Pensamos hacer un lindo lugar para estar, con banquitos, con algún lugar donde las mujeres puedan lavar la ropa y tenderla. El pozo de agua es lo que era antiguamente, el lugar de encuentro de todas las mujeres y niños. Yo gozo de pensar que así era la vida de la Virgen y el Niño Dios, y recuerdo el lugar en Tierra santa donde se venera el “Pozo de la Virgen”. Pensemos en los trabajos sencillos y cotidianos de la Sagrada Familia. Incluso recuerdo en mi paso por Egipto, cuando visitamos El Cairo Antiguo, que está la iglesia que recuerda el lugar donde vivió la Sagrada Familia, y allí mismo, el pozo donde la Virgen sacaba agua.

Esperamos poder hacer también una pequeña gruta de la Virgen, y una cruz, para que sea un lugar de oración, y donde se recuerde que es Cristo quien nos da el “agua viva”… “Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.” Le dice la mujer: “Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla.” (Jn 4, 13-15)

Les cuento que estas cosas nos dan más  alegría a nosotros, y a quienes nos ayudaron desde Italia, que a los habitantes de Ushetu, porque “todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa.” (Mt 10,42)… “Tuve sed, y me disteis de beber.” (Mt 25,35)

¡Firmes en la brecha!

Y ¡Muchas gracias!

P. Diego Cano, IVE.