Semana Santa y San José

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Ushetu, Tanzania, 18 de abril de 2018

La Semana Santa pasada ha sido realmente muy buena. Podemos decir que siempre es buena, considerando los frutos espirituales que se dan, abundantísimos, y muchas veces invisibles, porque se operan en el interior de las almas. Pero por algunas circunstancias que la rodearon, fue muy especial. La primera y principal, es que estuvimos cuatro sacerdotes. Primera vez en la historia de esta misión y de esta parroquia. Esto hizo que las celebraciones se multiplicaran en el territorio parroquial, y la participación fuera más plena para los fieles.

Multiplicar la presencia eucarística de Cristo es lo más grandioso que puede darse. Pensar eso en nuestra misión, donde sólo hay una aldea con sagrario, es mucho más admirable. Y que esto pueda ser en la Semana Mayor de los cristianos, donde las celebraciones son tan especiales, y tan catequéticas, es algo que debemos agradecer a Dios. Normalmente, en las parroquias vecinas, donde hay un sólo sacerdote, tal vez puede hacer dos celebraciones de la cena del Señor, pero una sola noche heroica. Y a la vez, debe “correr”, haciendo lo más breve posible los ritos, los sermones, etc. Luego “correr” en el vehículo para no llegar tan tarde a la siguiente aldea.

Dios nos regaló una Semana santa muy hermosa para todos los fieles, y también para nosotros los sacerdotes celebrantes. Porque si bien ellos pudieron participar mejor, y muchos más fieles pudieron tener la misa y la eucaristía, para nosotros los sacerdotes fue muy bueno poder llegar a una aldea, confesar, estar tranquilos para prepararnos, hacer un ensayo, y luego celebrar con toda tranquilidad. La gente también disfrutaba de estas celebraciones donde se le daba el tiempo a cada cosa.

El jueves santo pudimos tener tres misas de la Cena del Señor, y tres noches heroicas en la parroquia, abarcando varios puntos extremos.

El viernes Santo en cada aldea se rezó el via crucis por la mañana, como es tradición. Por la tarde se realizaron tres Celebraciones de la Pasión, llegando a otras aldeas.

Finalmente, también pudimos realizar tres Vigilias Pascuales. EL P. Jaime se quedó a dormir en una de esas aldeas, junto con algunos postulantes, para poder al día siguiente, Domingo de Pascua, seguir celebrando la Misa por aquella zona lejana de la misión.

La Misa de Pascua se celebró en cuatro centros distintos, y el lunes de la octava también. Es tradición luego de la Pascua que vienen a Misa para agradecer por todo lo vivido en la Semana Santa. En todas las Misas de Pascua hubieron bautismos, y en dos días celebramos nada menos que 84.

Dios nos regaló para para la Semana Santa unos días muy lindos. Luego del martes de la octava comenzaron de nuevo las lluvias, grandes tormentas, y muy persistentes. Imposible poder salir, ni mucho menos caminar, para muchos de nuestros feligreses.

Finalmente les cuento que este año estuvimos mejor preparados para la celebración de la Pascua con los niños y fieles, gracias a la ayuda del P. Orazio, las hermanas y los postulantes. Se organizaron juegos, y algo muy importante un quiosco. Parecería una cosas menor, pero en verdad que no lo es, porque para esta fiesta es costumbre que los papás les den un regalo a los hijos, unas monedas para que se compren algún dulce. Esto es aprovechado por los comerciantes, pero sobre todo por los que hacen de esta fiesta una fiesta pagana. En los centros donde están los pequeños comercios, suele haber música muy fuerte, videos que no son muy sanos que digamos, mucha venta de alcohol… y por lo tanto borrachos andando por todos lados. En ese ambiente los niños van a comprar y se quedan mirando videos, escuchando música, y perméandose de un ambiente pagano y mundano, olvidado totalmente de Dios. Organizamos la venta de golosinas, a un precio “simbólico”. Los chicos se llevaban los bolsillos llenos, felices… y se llenó de chicos y familias.

El Domingo de Pascua y el Lunes de la Octava, calculamos que hubieron cerca de 250 niños cada día. El lunes proyectamos un video al frente del dispensario de las hermanas. Pasamos “La Vida de Jesús”, y hubo un público de cerca de 300 personas. Esto ha hecho que gracias a Dios, los que ponían música fuerte en otros años, muchas veces comenzando desde el viernes santo, esta vez no estuvieron… debieron llevar sus negocios a otras partes.

Considerando todo desde el Jueves Santo hasta los festejos de Pascua, veo la gran gracia que ha sido para nuestra misión este año contar con tantos sacerdotes. Se ha visto sobre todo en que gracias a los retiros de cuaresma, las personas, aún en las aldeas más retiradas, estaban preparadas, y la gran mayoría confesada. Eso trae participación en los sacramentos, aumento de gracia en las almas, más participación en los divinos misterios, y mucha más alegría.

 

San José

Aprovecho para contarles, así no escribo otra crónica aparte, que llegó la imagen de San José para nuestra iglesia parroquial. La trajo el P. Víctor desde Ecuador. Es una hermosa imagen tallada en madera y policromada. Ha sido donada con mucha generosidad por la señora Zoilita Matamoros. Ella es una conocida benefactora de los padres y hermanas en la ciudad de Loja, Ecuador, y se desprendió con mucho sacrificio de una imagen que estuvo muchos años en su casa… “Hay, mi San José se va a África”, le decía al P. Víctor.

El día de la fiesta del santo patriarca se realizó una Misa solemne, luego una procesión, y entronización. Además para esa fiesta las hermanas Servidoras del señor y la Virgen de Matará celebraban sus primeros 30 años de fundación, y en la Misa una postulante recibió la cruz de Matará.

Pero debo decirles que en estos últimos meses hemos recibido la imagen de San José en las demás casas del IVE en Tanzania. Ha llegado al noviciado también, desde Tucumán, Argentina, obra de la mamá de un sacerdote del Instituto, Isabel de Berarducci; y a la casa de los sacerdotes, en la capilla privada de la comunidad, con una talla en madera procedente de Ecuador, donada por mi hermano el P. Marcelo Cano, IVE.

En señal de alegría, pienso yo, San José nos ha colmado de regalos en este último tiempo. Creo que ya tendré tiempo de contarles. Los fieles han comenzado a rezarle a San José. Cada aldea que viene a pedir que les ayudemos para construir su iglesia, lo primero que les digo es que empiecen con la oración de San José, cada domingo al terminar la celebración de la palabra, y cada miércoles en la reunión de oración de las familias. Es admirable los milagros que va realizando esta devoción a San José.

Que Dios los bendiga a todos. ¡Felices Pascuas! ¡Viva San José!, ¡Viva la misión!… y ¡Firmes en la brecha! como siempre.

P. Diego.