Ramos en Ushetu

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Ushetu, Tanzania, 12 de abril de 2017.

Miércoles santo.

Quiero participarles brevemente de la alegría que hemos tenido estos días de inicio de la Semana Santa. De la misma manera que el año anterior, iniciamos con el encuentro de jóvenes de la parroquia. Todos los años se hace la fiesta de los jóvenes el Domingo de Ramos, pero se aprovecha a que precedan unos días de charlas y formación, junto a una experiencia de oración. Este año superamos por pocos el número del año pasado. Vinieron 168 jóvenes, que sumados a los padres, hermanas y postulantes, hacíamos un total de casi 200 personas.

Siempre veo cosas admirables en estos encuentros, ya que como he notado otras veces, se ve el deseo de aprender, de venir a rezar, que queda demostrado por los grandes sacrificios que hacen para venir. Muchos de estos jóvenes, varones y mujeres, vienen en bicicleta desde aldeas que están a más de 30 kilómetros. Los caminos para llegar muchas veces piden que se recorran varios kilómetros con la bicicleta a la par. Los calores son muy fuertes. Vienen a dormir en el piso, literalmente, sin colchones. Bañarse con baldes de agua y tener que hacer una larga fila para obtener el suyo. La comida es sencilla, y todo es muy simple.

Me sorprende lo buenos y dóciles que son. Les cuento que cuando tocábamos alguna campana para avisar que faltaban cinco minutos para alguna charla, o para ir a rezar, ya iban todos al lugar, y no hacía falta tocar de nuevo, ¡estaban todos adentro! Y “todos”, es “todos”, ni uno dando vueltas o que hubiera que rogarle. Los momentos de deportes llenos de alegría, todos ocupados en algo. En la Misa demostrando un gran deseo de escuchar, y aprender. Tuvimos una hora de adoración guiada, en un horario muy caluroso, y la gran mayoría participaba activamente. Puedo decir que todos tuvieron la posibilidad de confesarse, y la gran mayoría lo hizo.

Fue admirable ver llegar un grupo de 13 jóvenes provenientes de una aldea que siempre estuvo ausente, Mjimwema (Pueblo bueno). Es una aldea que no tenía catequista por muchos años. Hicieron una capilla en un terreno prestado, y luego se cayó. Hicieron otra, de la cual les conté en una crónica anterior (“Lugar de hienas se convirtió en pueblo bueno”) pero esta también se derrumbó en este tiempo de lluvias, además que estaba construida en un terreno prestado. Pero sin dejarnos vencer, comenzamos a enviar a dos de nuestros postulantes, que van todas las semanas en motocicleta, y dirigen la celebración de la liturgia de la palabra los domingos, dan catecismo, juegan con los niños, etc. La limosna no alcanza ni para pagar el combustible de la moto. Bueno, de esta aldea, vinieron nada menos que ¡13 jóvenes! Se va viendo el trabajo de nuestros jóvenes apóstoles.

El encuentro de jóvenes terminó con la procesión de Ramos de nuestro centro parroquial. La cantidad de niños y jóvenes le daba una gran ambiente festivo… y una cantidad enorme de fieles. Calculamos que aquí hubieron cerca de 1.200 personas.

Pero por gracia de Dios este año pudimos multiplicar las procesiones de Ramos. El P. Victor celebró en la aldea de Nyamilangano, y por la tarde en el centro de Nyassa. Yo celebré aquí en la parroquia, y por la tarde fui al centro de Kangeme. Calculamos que en estas procesiones han participado más de 2.000 personas en total, y recorrimos un total de 120 km entre un lugar y otro.

Es emocionante en el momento de bendecir los ramos que todos los levantan y los agitan, y comienzan a hacer sus “vigelegele” (gritos de alegría)… la calle se ve llena de ramos, una gran cantidad de personas, niños cantando, jóvenes y grandes. Creo que es un buen recuerdo de la entrada de Cristo en Jerusalén… en verdad emociona. Les gusta cantar toda la lectura de la Pasión, y no el evangelio breve sino el largo. En cada una de las celebraciones cantaron toda la Pasión. Así que en la celebración de la tarde en Kangeme, con un calor de más de 40ºc, ya no sabía cómo pararme. Nos encontramos de regreso con el P. Víctor por la tarde casi noche, liquidados por el trabajo, pero como siempre con mucha satisfacción, intercambiando las fotos y experiencias del día.

Pensaba en que participaron más de 2.000 personas, solo de nuestra parroquia, y parece muchísimo. Pero si lo comparamos con los 100.000 habitantes, es una pequeña cantidad. Hay mucho trabajo por hacer. Qué fiesta sería si gran parte pudiera participar de una procesión y Misa. En la mayoría de las aldeas no han tenido Misa, aunque sí los catequistas han hecho celebraciones y procesiones. ¡Cuánto depende del trabajo misionero y de la fidelidad de cada uno de nosotros!

Quiero terminar esta crónica con las palabras de San Patricio, gran apóstol de los gentiles, que nos recordara nuestro superior general este año antes de su fiesta: “Que Dios no permita que me toque a mí echar a perder a su pueblo, que adquirió en los confines de la tierra. Ruego a Dios que me dé perseverancia, y se digne hacerme un testigo fiel para Él, hasta mi partida, por causa de mi Dios”. Y las profundas palabras de San Juan Pablo II a los seminaristas de Irlanda: “la fidelidad a Jesucristo y a su palabra hace que todo sea diferente en el mundo”.

Les deseo una Semana Santa llena de frutos espirituales.

¡Firmes en la brecha!

¡Y no se olviden de colaborar en nuestra campaña por la aldea de Kangeme!

Limosnas de Semana Santa para ayudar a la aldea de Kangeme

P. Diego Cano, IVE.

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