IVE Tanzania First Spiritual Exercises

Primeros Ejercicios Espirituales Ignacianos en swahili… En swahili?

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Dedicado a las familias amigas de Bella Vista,

en Buenos Aires, Argentina, grandes apóstoles de los EE

He estado pensando que no hay cosa que no se pueda hacer sin corazón. Esto que digo no tiene ninguna novedad. Pero es algo que se me ha hecho presente en estos días de manera especial. Lo pensaba porque siempre hay cosas para hacer, y porque siempre está la tentación de hacer sólo lo que debemos hacer. Pero las cosas por Dios, sólo se hacen con el corazón. Y eso puede aplicarse a lo que hacemos los misioneros, como lo que hace todo sacerdote o toda religiosa, como también lo que hacen todos ustedes: padres y madres de familias, jóvenes estudiantes, niños. Las cosas por Dios piden que le demos todo nuestro corazón, sólo así tienen valor ante Él, y ya sin importar la obra en sí, si es grande o pequeña, o si es importante o no.

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Esto lo pensaba a raíz del apostolado que la semana pasada nos ha permitido realizar Dios, porque es eterna su misericordia. Es así, sin exagerar las palabras. Pudimos predicar los primeros Ejercicios Espirituales de San Ignacio en swahili. Un milagro de la gracia, sobre todo por mi swahili. No lo hablo bien, y mucho menos para una prédica, y muchísimo menos para unos Ejercicios Espirituales. Pero como dos jóvenes misioneras laicas que han trabajado casi medio año con nosotros, viviendo en una aldea, y dedicando todo su tiempo al apostolado, me pidieron que les predique… no me podía negar. Era un modo de agradecerles. Así que le dijimos que sí, confiados en que Dios nos ayudaría, ya que veíamos era su voluntad. No hubo mucha preparación, porque estuvimos con muchísimo trabajo los días previos, algunos viajes, visitas a aldeas… y llegó el día de comenzar, domingo a la noche, plática introductoria. Preparamos una habitación en el parque que está detrás de nuestra casa, y de esta manera era un poco más apartado del bullicio parroquial y más adecuado para el silencio. Pero fue una simple habitación, para tener las charlas, y para que coman. Cocinaban ellas mismas, con una cocinita a carbón. De verdad que cocinaron poco… sólo el desayuno y la cena, que despachaban en pocos minutos, muy frugalmente. Buena penitencia. La casita no tenía luz, así que por la noche nos alumbrábamos con una pequeña linterna solar. Y las habitaciones para dormir las tenían en la casa de las hermanas, a 30 metros de nuestra “Casa de Ejercicios”.

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Pienso que sólo se pueden hacer las cosas si se hacen con el corazón, porque es lo único que nos puede ayudar a superar dificultades, y en cierto modo “hacer más de lo que podemos hacer”… si se puede decir así. Esos días estuve bastante cansado y agobiado, no lo digo para que tengan compasión… sino que lo cuento para que sepan de las dificultades concretas que a veces nos encontramos en la misión. Pero Dios ayuda… y si hay un gran deseo de ayudar, se puede. Recordaba esto cuando predicaba la meditación del Reino, y pone San Ignacio en boca de Cristo cuando dirige su discurso a los que llama: “que a todos quieran ayudar”. Y sin corazón, no se puede hacer, porque sin corazón no se puede querer, y no se puede ayudar. Cuando las cosas intentamos hacerlas así, con la gracia y ayuda de Dios, hasta se puede hacer “más de lo que podemos”, porque “no soy yo, sino Cristo que vive en mí”, puede decir el cristiano.

Así transcurrieron estos cuatro intensos días, que entre charla y charla, trataba de ir a traducir las palabras más importantes de la meditación que seguía… y por la noche el descanso se acortaba a cinco horas. He llegado con el resto de las baterías. Pero la alegría es inmensa, poder decir que hemos predicado por primera vez los Ejercicios Espirituales en swahili. Por supuesto que queda mucho por mejorar, perfeccionar y corregir, pero lo importante fue que empezamos. Dios habrá predicado en el corazón de ellas, mejor que nosotros. Pensaba también en esto, cuando en la meditación del Principio y Fundamento debía hablar de la indiferencia… que en swahili se dice: “kutojiungamanisha”… y parecía un trabalenguas, cuando quería decir: “el que es indiferente” o “el que no es indiferente”, o “si no nos hacemos indiferentes”, etc. Luego de esa media hora de charla salí de allí sin saber si entendieron lo que quise decir. Pienso que Dios se lo ha ido enseñando… pienso en esto, ya que ambas me han manifestado el deseo de entregarse a Dios en la vida religiosa, en la comunidad de las hermanas mejicanas a las que ellas pertenecen como misioneras laicas. Dios quiera que sea así, y por ellas y su vocación les pido a ustedes que recen.

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Gracias, queridos amigos lectores de estos relatos misioneros, por su afecto, y por sus oraciones. Les deseo que cada uno en su puesto pueda hacer las cosas “con todo el corazón por amor a Dios”, y “que a todos quieran ayudar”, y así, agradarlo en todo, y llegar a hacer “más de lo que podemos”, porque Dios bendice la generosidad.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE.

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