Primeras comuniones en Ibelansuha – Ushetu

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Ushetu, Tanzania, 23 de diciembre de 2019

Siempre me gusta escribirles “con el corazón en la mano”, aunque sería más fácil, y práctico, enviarles solamente las fotos y vídeos con algún breve comentario. Hay muchas cosas para contarles de la misión, y por eso mismo no llego a escribir una crónica de cada evento, y se me van amontonando. Pero quiero seguir haciendo el esfuerzo de escribir, para seguir con el estilo, y sobre todo porque sé que hay muchos que esperan que les contemos más cosas… y hasta los detalles. Por otra parte también soy consciente de que es imposible leer todo lo que nos llega por internet y las redes sociales, que le han dado un gran fluidez a la información y comunicación. Pero justamente por eso, no quiero dejar de escribir, porque no quiero solamente plegarme a la información que “fluye”… que pasa tan rápido. Creo que de todas maneras es bueno hacer las dos cosas, para los que tienen más tiempo y para los que no lo tienen. Aquí escribo crónicas, acompañadas de muchas fotos, para satisfacer a ambos grupos.

Ahora, tan cercanos a la gran fiesta de la Navidad, les cuento brevemente sobre algunas de las actividades de las semanas pasadas, y espero poder escribirles de nuevo en estos días sobre los acontecimientos navideños. Debo contarles de dos sucesos muy importantes para la misión: las primeras comuniones y las confirmaciones. El primero tiene gran importancia porque nuestro trabajo misionero se ordena sobre todo a llevar a las almas a Cristo, y a Cristo a las almas. El contacto personal con Nuestro Señor, y que la gracia de Cristo penetre en toda la cultura, es el centro de nuestra vida aquí. Por eso que las primeras comuniones es un gran paso en la evangelización, al pensar que Cristo entra y reina en tantos corazones… y Él será la fuerza para estos cristianos, para seguir siempre firmes en su fe. Las confirmaciones, además de la gran importancia en la vida sacramental, fue muy importante porque hacía tres años que no teníamos celebración de confirmaciones en nuestra parroquia. Pero de esta celebración les contaré en otra crónica.

Permítanme repetir brevemente cómo realizamos las celebraciones de primeras comuniones en nuestra misión. Lo repito por si hay nuevos lectores, y también porque sé que no se pueden leer todas las crónicas, así que muchos no deben saber el trabajo que implica. Nosotros actualmente tenemos dos parroquias: “Nuestra Señora de Lourdes” (Ushetu) y “San Martín de Porres” (Kangeme). Antes estas dos parroquias eran una sola. Entre ambas parroquias tenemos cinco centros, y en cada centro celebramos las primeras comuniones, congregando a los niños de las aldeas que componen el centro. Hemos comenzado por el centro principal, donde está la iglesia parroquial de Ushetu, y que congrega a 13 aldeas. La ceremonia se realizó el 8 de diciembre, como es ya tradición hacerla en la fiesta de la Virgen, y que este año también coincidió con el segundo domingo de Adviento.

Los niños vienen una semana antes para realizar un pequeño examen, y luego la primera confesión. De esta manera ya están preparados para la celebración que esperan con mucha ansiedad. Es realmente un ejemplo ver el deseo que tienen de recibir la Comunión. Desde hace algunos años comenzamos a hacer la fiesta de primera comunión en la iglesia, porque muchos de los chicos no pueden realizarla en sus casas. Muchos de ellos tienen padres que son paganos, y otros son cristianos, pero no tienen tradiciones cristianas. Desde hace un tiempo que ya se sabe que se deben preparar con vestidos blancos las niñas, y sus pantalones negros y camisas blancas los varones. Vienen muy bien preparados, con mucha sencillez, vestidos que a veces son prestados, algunos vienen sin calzado, y participan descalzos de la misa… pero una gran devoción enciende sus corazones, y una alegría muy grande brilla en sus ojos.

Luego de la misa realizamos una fiesta, en donde los niños tienen el principal lugar. Se hace comida de fiesta, se toma gaseosa, y al final se les dan los regalos que tanto esperan: rosario, estampa, dulces. En esta primera celebración recibieron la primera comunión 83 niños, a los que se sumarán los que faltan de los cuatro centros restantes. El sábado próximo tendremos esta celebración en el centro de Nyasa, hacia el sur… una parte pobre y muy aislada, sobre todo en esta época de lluvias donde los ríos cortan los caminos. Pero ya llegamos el fin de semana pasado para el examen y la confesión, y llegamos en los famosos “botecitos de corteza de árbol”, porque la primera comunión no se va a suspender por nada del mundo.

Dios los bendiga. Recen por la perseverancia de estos niños y jóvenes. Espero escribirles mañana o pasado, pero por las dudas, si no puedo por algún imprevisto, les deseo una ¡Muy Feliz Navidad! Y que siempre estemos allí junto al Pesebre, acompañando a Cristo que nace por nosotros.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE.

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