Primera toma de sotanas en Tanzania

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Ushetu, Tanzania, 31 de diciembre de 2018

Estas navidades pasadas han venido cargadas de regalos de todo tipo, innumerables gracias, bienes materiales y espirituales. Siempre la Navidad es la Navidad, y siempre viene el Niño Jesús cargado de dones para las almas que lo desean recibir, y para todos los hombres de buena voluntad. También habrán Navidades más “duras”, o “difíciles”, para aquellos que están en guerra, o que sufren la persecución; para los que extrañan algún ser querido o llevan la cruz de la enfermedad. Pero nunca deja Dios de derramar  inmensas gracias en el alma, al renovar en la liturgia el gran misterio de Dios nacido como un Niño débil en un pesebre.

Aquí en la misión de Tanzania hemos sido colmados de regalos. Quiero comenzar enumerando la posibilidad de poder darles un pequeño obsequio de Navidad a unos 7.000 niños. Esto fue gracias a la generosidad de muchos amigos y conocidos, muchos de ellos de Argentina, Italia y España, y de muchos otros que donaron y colaboraron con su granito de arena para que esta Navidad no les falte un mínimo recuerdo a muchos niños. Varios de los que donaron pertenecen a otros países, y no los conocemos personalmente, pero son muchos de ustedes, que siempre leen estas crónicas y siguen el desarrollo de nuestra querida misión de Ushetu. Pero sabemos que detrás de esos regalos hay mucha generosidad, sabemos que han donado con sacrificio, que han dado no de lo que sobra… sino de lo que se tiene para vivir. Hasta me enteré del caso de un amigo que le contó de esta campaña a su hijo que trabaja con él, e inmediatamente donó todo su sueldo de diciembre, y estamos hablando de un joven que obtiene sus ingresos con su propio trabajo. Por eso nos sentimos beneficiados, por un lado, por la donación material que se tradujo en una gran cantidad de chupetines y caramelos, y galletas y otros tantos regalos; pero también por lo que espiritualmente esto significa. Ver actos generosos y caritativos, desinteresados, nos llenan el alma a nosotros los misioneros también, y nos dan buen ejemplo. El otro beneficio espiritual es ver la alegría de tantos chicos, que al ver al padre que sacaba la caja de chupetines saltaban de alegría… y escuchar sus “¡gracias padre!” tan sinceros.

Pero debemos seguir enumerando dones que hemos recibido en este tiempo. Unos días antes de la Navidad llegó desde Italia el P. Daniel Cima, IVE, consejero general de nuestro Instituto. Lo envió nuestro superior general expresamente para estar con nosotros para estas fiestas. Un gran gesto de generosidad, tanto del P. Nieto, como del padre Daniel. Fue una visita muy sacrificada, dado que eran pocos días, y que habían tantas actividades. Pero el viaje del P. Daniel tuvo un plus de sacrificio.

Cuando llegó a Dar es Salaam, la capital de Tanzania, luego de su largo viaje desde Italia, se encontró con la desagradable sorpresa de que su vuelo hacia Mwanza estaba cancelado. Eran las cuatro de la mañana, no había oficinas abiertas, nadie daba razón de lo sucedido, y en las demás empresas todos los vuelos de ese día estaban llenos. Corrió de un lado a otro, y la única solución que le dieron fue que se tomara un bus. Pero los buses salen desde Dar es Salaam, a las 5:30 am, así que allí fue también corriendo. Al llegar a la caótica estación de buses de la capital, comenzó a recorrer todos los buses que salían hacia Mwanza, y estaban llenos. Ayudado por el mismo taxista que discutía con los conductores de las distintas empresas, consiguió un lugar. Allí se sentó, y ¡allí quedó para un viaje de 18 horas! Colectivo sin baño, y asientos que no se reclinan, con casi nada de espacio para las piernas. Al mismo tiempo, nos contaba el padre Daniel, había llegado con la ropa de diciembre de Italia, pleno invierno, al caluroso y húmedo diciembre de África del Este… en la primer parada, luego de no sé cuántas horas, pudo aliviarse de varias prendas que estaban de más. En un principio, le iban diciendo que el viaje duraba diez u once horas, y a medida que viajaban, le daban prórroga a la llegada. Finalmente pudimos encontrarnos a las doce de la noche en la ciudad de Shinyanga. La travesía no había terminado, ya que faltaban casi cuatro horas más de viaje hasta Ushetu, pero el hecho de encontrarse con alguien conocido luego de semejante aventura, fue un alivio. Llegamos a nuestra misión al día siguiente, contando entonces más de dos días de viaje, intenso viaje.

Los días en la misión transcurrieron sobre en visitas a la casa de formación, nuestro noviciado “San Francisco Javier”, y los novicios que se disponían para recibir la sotana el día de Navidad. Pudo conversar con ellos, celebrarles Misa, y mostrarles vídeos y fotos de nuestros seminarios en otras partes del mundo. Nuestros novicios estaban felices de ver y escuchar todo esto. El P. Daniel también pudo conocer apostolados de los padres en algunas aldeas, y de las hermanas en el dispensario y la escuela, y visitar las comunidades de las Servidoras.

Finalmente llegó el día histórico: primera imposición de sotanas en Tanzania. Elegimos el día de Navidad, para unirlo con uno de los misterios del Verbo Encarnado. Los novicios que recibieron el santo hábito son nueve, de los cuales tres quieren ser hermanos coadjutores. Vinieron familiares suyos desde otras diócesis y parroquias, y participaron de la Nochebuena y posterior festejos con nosotros. Los sacerdotes que estamos aquí en la misión nos repartimos para celebrar hasta siete misas de Nochebuena en nuestras extensas parroquias. Los padres Víctor y Jaime pasaron la Navidad en aldeas lejanas, donde debieron quedarse a dormir para celebrar las Misas del día siguiente. Nos encontramos aquí todos a  la mañana del 25 de diciembre para comenzar la Misa de Navidad y de imposición de sotanas.

La iglesia estaba repleta de gente, unas 500 personas. Había gente afuera también. En la misma celebración, teníamos otra gran alegría… y sí, también “histórica”, y no es simple redundancia. La primera oficialización de miembros de la Tercera Orden Secular de la Familia Religiosa del Verbo Encarando en Tanzania. En la reunión previa se habían anotado cerca de 260 personas, sin contar a los niños de esas familias. Desde esa reunión hasta el día de la oficialización, siguieron llegando nombres. Calculábamos unas 300 personas, sin embargo el día de la oficialización no estaban todos. Muchos no pudieron llegar por las lluvias que cayeron esa noche. Pensemos que mucha gente había venido para unirse a nuestra Tercera Orden desde aldeas que quedaban a 38 km, y ¡venían en bicicleta! Algunas señoras vinieron de las aldeas más pobres y lejanas del sur,  haciendo 25 km a pie. Creo que podemos contarlos oficialmente miembros del IVE… realmente un honor saber que gente tan sacrificada quiere unirse al tesoro espiritual de nuestra gran Familia Religiosa. En la Misa fueron unas 70 familias las que se unieron, es decir que contando a los niños de esas familias, podemos llegar a 250 o 300 miembros. ¡Nuestra Familia religiosa en Tanzania creció admirablemente el día de Navidad!

Después de los saludos y fotos con los novicios y sus familias, nos dirigimos al noviciado, que queda a casi dos kilómetros de la parroquia. Se invitó a los familiares y a todos los nuevos miembros de la Tercera Orden. Fue una fiesta con mucha alegría. En el momento del almuerzo se largó un chaparrón fuertísimo, que obligó a todo el mundo “amucharse” dentro del comedor del noviciado, con los niños ocupando los lugares del piso… y realmente parecía una gran familia. El fogón fue muy animado, con trucos de magia del P. Orazio y del P. Jaime, cantos de las postulantes, y de los novicios, cantos de los miembros de la Tercera Orden, etc., etc.

Ya parecería que esto es todo,  y sin embargo, esta Navidad vino con más. El 27 de diciembre, comenzamos con el encuentro de los monaguillos de las dos parroquias. Asistieron 178 niños, que participaron con mucho entusiasmo, incluyendo en los días del encuentro el Pesebre Viviente preparado por las hermanas y los niños y niñas de la parroquia de Ushetu.

Ciertamente, ha sido una Navidad especial, como todas. Dios nos ha llenado de regalos y dones en nuestra misión. En tan pocos años hemos visto cómo todo sigue creciendo, y va hacia adelante, a pesar de nuestros defectos y faltas. Dios escribe derecho en renglones torcidos. Y por eso nos alegramos, porque Dios lo hace así “para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros” (2 Co 4,7).

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE

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