Patronal de la Virgen de Lourdes en Ushetu

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(Del P. Diego) Como saben, el 11 de febrero celebramos a la Virgen de Lourdes, que es la patrona de nuestra parroquia en Ushetu, “Bikira Maria wa Lurdi”, en swahili. Yo no he podido estar presente, ya que tuve que salir de la misión por un problema de salud. Estoy actualmente en El Cairo, Egipto y el jueves seré operado de la vesícula, Dios mediante. Tuve que salir de emergencia, pero ya me encuentro bien. La medicina en Tanzania no es muy buena, y algo simple se puede complicar. Por eso, les pido oraciones, y ahora les envío la crónica escrita por el P. Víctor Guamán, quien ha quedado en la misión en estos días, y nos cuenta de esta fiesta vivida en la parroquia:

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(Del P. Víctor Guamán, IVE)

Ushetu, 14 de febrero de 2017.

Como era de esperase debía de ser, la Santa Misa bien preparada ya que se venía organizando con tiempo éste gran día de fiesta de nuestra patrona, la Virgen de Lourdes. Así es que el mismo viernes anterior a la fiesta se habían juntado los coros de las aldeas de Mbika, Ibambala e Ibelansuha para repasar los cantos de la Misa. Por eso viernes ya tuvimos ambiente de fiesta, el coro que cantaba, los postulantes con algunos dirigentes carneando la vaca para la comida, las hermanas con la ayuda de algunos postulantes haciendo los arreglos del escenario… y las compras para la fiesta, todos en la expectativa de que tendría que ser mejor éste año ya que era el deseo del párroco, que cada año sea mejor, y que haya un ambiente de familia más marcado.

El día sábado empezamos como de costumbre una media hora antes con el rosario, adoración y confesiones, para dar inicio a la Misa a las 10:00 en punto (hora Tanzana es decir, una hora de retraso).

Como podrán ver en las fotos, la iglesia estuvo repleta de personas que venían de las aldeas más lejanas (los cuales habían sido convocados con anticipación con las cartas que habíamos enviado a las aldeas), para celebrar a nuestra Patrona.

Habían muchos catequistas, eran unos treinta. Porque el día anterior ellos tuvieron una reunión, y después se quedaron a dormir para participar en la ceremonia. El dirigente de los catequistas de la diócesis, que había venido para la reunión estaba muy contento al ver el ambiente familiar que había. Los coros sumaban cincuenta personas, las niñas de “Utoto wa Yesu” (Infancia Misionera), los monaguillos, los del grupo “Sagrado Corazón de Jesús”, los de la Legión de María, los postulantes, las hermanas, etc…. Todo esto pintaba la iglesia de distintos grupos de colores que adornaban el ambiente, pero con un solo corazón que era la intención de celebrar a María.

Comenzamos la Misa y les conté un poco a los fieles del estado de salud del P. Diego, que había tenido que salir de emergencia en la semana. Les pedí que recemos por su pronta recuperación y regreso, a lo que muchos asentían, ya sea con su “pole sana” (condolencias), o decían “es el plan de Dios, pero el mismo lo ayudará para que regrese pronto”, otros con caras de admiración y condolencia…. Pero cada uno me imagino que lo pondría al padre en las manos de nuestra querida Madre.

Terminada la Misa empezamos la procesión. Para tal efecto ya habíamos repartido los oficios a los postulantes para que sea todo más ágil. Como podrán ver en las fotos se formaron dos grandes filas de procesionarios, monaguillos, catequistas, postulantes las niñas de Utoto wa Yesu que antecedían a la imagen y le hacían cada tanto reverencia y alabanza con cantos y flores…. Como siempre causa impresión a los circundantes tanta pomposidad y numerosidad… Al llegar a la iglesia le formamos una calle de honor y con cantos y aplausos entramos nuevamente en el templo para terminar con un canto.

De allí siguieron los festejos con la comida y programa (show, o fogón). Hubieron más de cuatrocientos comensales. Comida para todos. La gente muy contenta y los comentarios eran que todos comieron bien. El mejor testimonio fue que un catequista que es gigante, se llama Petro Matereka y es famoso por su capacidad para alimentarse, se había llenado con tres abundantes platos. Pudimos confirmar entonces que la comida fue buena y abundante.

Para el programa cada grupo había preparado un canto solamente, por razón del tiempo. Comenzaron las niñas con poemas, seguido de los coros, el anfitrión Ibelansuha, y luego Ibambala y Mbika. Para esta ocasión los postulantes también habían preparado un canto compuesto por ellos mismos para la Virgen de Lourdes.

Los monaguillos hicieron una pequeña obra del teatro Salesiano, relacionada con la vocación de un niño que se va al seminario menor  y le cuenta a sus amigos. Fue un lindo mensaje para los que la escucharon… en muchos despertaría el deseo o al menos el preguntarse por el llamado a la vocación religiosa. Y esto no solo por la obra de teatro sino que también al ver a los numerosos postulantes uniformados y con una gran sonrisa trabajando… ¡¡siempre alegres!!

Finalizados los festejos en el salón, se avisó que los que vivían lejos se podrían retirar, pero para los de cerca estaban invitados al “gran campeonato de futbol-triangular”. Los esperábamos en las canchas y las mujeres fueron con las hermanas. Es muy gracioso verlas a las señoras, cómo despiertan la niñez interior y como niñas se divierten saltando a la cuerda o a un simple juego de pasarse la pelota con la mano.

Era hermoso ver los grupos de familias debajo de los árboles, los hombres viendo jugar a los varones y cada uno animando a su equipo. Cabe destacar a nuestro líder Jeremía que alentaba a los de su aldea de Nyamilangano. Ellos vencieron a los anfitriones, pero no pudieron contra el equipo de postulantes y el padre (quien les escribe). Todo terminó con la premiación de los equipos, bendición, y canto a la Virgen.

Lo que puedo valorar finalmente es que en medio del cansancio, me llenaba de gozo al ver el bello ambiente de alegría. Me ponía a pensar cómo Dios nos sigue bendiciendo y dando “gracia sobre gracia”, sin méritos propios. Si uno considera la misma dificultad del idioma y todos los otros defectos, nuestra indigencia, y por otro lado la mano poderosa de Dios que se digna sacar agua de las rocas para dar de beber a los sedientos, no tengo más que decir sino: “¡Gracias a Dios por tener la gracia de estar misionando aquí! ¡Gracias a nuestros superiores por habernos confiado esta misión! ¡Viva la Congre, viva la Misión!”

P. Víctor Guamán, IVE.