Nuestra incipiente Tercera Orden

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Ushetu, Tanzania, 11 de diciembre de 2019

El mes pasado pudimos hacer un encuentro con la Tercera Orden del Instituto en Tanzania. Hemos comenzado oficialmente hace menos de un año, y es increíble ver la gran participación y el espíritu que reina en estas reuniones. Como hay mucha gente que viene de lejos tratamos de aprovechar al máximo el día, para que realmente sea fructuoso para ellos que hacen el sacrificio de venir a pie, en bicicleta, en moto, desde lugares muy lejanos. Algunos caminan hasta 20 km para venir. De hecho, una de las dificultades más grandes es la comunicación para poder avisar, y recordar, los días de las reuniones.

De todas formas han participado muchos miembros en este día, que también hicimos coincidir con el grupo de las Voces del Verbo (Sauti za Neno, en swahili). Hemos comenzado a hacer como se hace en tantas misiones de nuestra Familia Religiosa, que el día del encuentro de la Tercera Orden es como una “mini jornada de las familias”. Porque vienen los niños, jóvenes y adultos, y organizamos actividades para cada grupo. Calculamos que han participado unos noventa miembros de la Tercera Orden.

Comenzamos con la Santa Misa, día de San Andrés Apóstol, en el que se celebraron tantas ordenaciones sacerdotales y diaconales del IVE en el mundo, y pedimos por todos los que se ordenarían, particularmente por “nuestro Padre Pablo Folz”, que ya es misionero en Tanzania. Por todos ellos, y por toda nuestra Familia Religiosa, ofrecimos el rato de adoración que se hizo con cantos y rezo del rosario, mientras los sacerdotes escuchábamos confesiones.

Los jóvenes de las Voces del Verbo tuvieron sus charlas aparte. Ellos mismos van desarrollando en  cada reunión, algunos capítulos del Catecismo de los Jóvenes. Los niños, tuvieron sus juegos y catecismo.

Y los adultos escucharon dos charlas: una sobre “La Consagración a María”, que la dio el P. Víctor Guamán; y otra sobre “Los elementos no negociables de nuestra espiritualidad”, a cargo de la Madre María Protectrice. Tuvimos el almuerzo familiar… afuera, todos juntos, seguido de algunos cantos, y algunos juegos. Juegos para los adultos, que los hacen divertir mucho, y que ya son tradición. Esto ayuda mucho al clima festivo y espíritu de familia que caracterizan a nuestra familia religiosa.

Al día siguiente, después de la misa dominical, los jóvenes salieron hacia la montaña. No es una gran escalada, pero sí es una caminata en la que aprovechan a conversar. Una vez que llegaron a la cumbre, uno de nuestros religiosos les dio una charla, aprovechando el silencio del lugar y el hermoso paisaje que se puede ver en este tiempo de lluvias desde esa altura.

Estas son oportunidades para que creen buenas amistades, y se entretengan en un ambiente festivo. Por gracia de Dios hay un lindo grupo de jóvenes de las Voces del Verbo, que se suma a otros jóvenes de la parroquia, que se encuentran en cada actividad parroquial y del IVE, y que van participando mucho de nuestro espíritu. Hay que rezar por la perseverancia y constancia de nuestros jóvenes.

Dios los bendiga. ¡Viva la Tercera Orden! ¡Viva la Congregación!

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE.

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