Navidad en Tanzania

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Ushetu, Tanzania, 25 de diciembre de 2019

Ayer fui a celebrar la misa de Nochebuena en la otra parroquia que tenemos aquí en Tanzania, la que ha sido inaugurada hace poco. Salí junto con un seminarista y un novicio, que me ayudarían, y además me acompañarían para no estar solo en aquella parte en la noche de Navidad. Durante el viaje pude ver mucha gente que seguía con sus trabajos normales, cotidianos. Sé que esto sucede también en nuestras tierras, porque muchas cosas no se pueden dejar, pero en nuestra tierra nadie ignora, a pesar de estar en el trabajo, de que esa noche es navidad. Hay preparativos, hay un clima navideño, aún para los que no quieran celebrar esta fiesta, no puede pasar ignorada.

Pero aquí sí puede pasar que hay quienes no están “ni enterados” de la Navidad. hay quienes saben que es una fiesta, pero nada más, y como no tienen medios para hacer fiesta como sus vecinos, y ni siquiera saben de qué se trata, casi que ni se dan por enterados. Así es que durante el camino veía a muchos pastores, gente arreando ganado, o simplemente… estando, pastoreando. Con sus ropas de trabajo, por cierto muy desgarradas y sucias, y ya casi en el atardecer del 24 de diciembre, ciertamente que me llamaba la atención. Esto llama la atención del misionero, para quien la Navidad es un misterio central, solemnidad cargada de significado y hasta de sentimientos. Pasar frente a quien es totalmente indiferente a eso, y sobre todo, totalmente ignorante de esto… nos impacta. Y creo que le debe pasar a todos los misioneros, y a todos los sacerdotes, que desearíamos que todo el mundo conozca, y ame, a Cristo.

Al llegar a Kangeme, a la nueva parroquia, nos acomodamos en la casa que allí tenemos, y comenzamos los preparativos para armar un pequeño pesebre delante del altar, poner algunas luces que funcionan con baterías, y así iluminar un poco más la iglesia para la misa de la noche. Esperamos un poco a que llegue la gente, que para estas ocasiones se demoran más de lo común. Comenzamos con el rezo del rosario mientras la gente aprovechaba a confesarse. Al comenzar la misa la iglesia estaba casi llena. Todo se desarrolló con mucho orden, y me alegra mucho porque esto va mostrando el bien que les ha hecho ser “parroquia” desde hace dos meses, se ve un crecimiento en ellos a partir de que pueden tener la santa misa cada semana, la presencia del misionero, las confesiones.

Al final de la misa hicimos la adoración del Niño Jesús. Gracias a las donaciones de mucha gente pudimos comprar regalos de navidad para todos los niños de la parroquia, algún dulce para cada uno. Así que comenzaron a pasar los niños, quienes después de adorar al Niño Jesús recibían su regalo. Una gran alegría en todos ellos, que se amontonaban para hacer la fila. Pude ver a muchos que se notaba que no sabían rezar, y que habían venido a ver qué pasaba. Sin embargo allí estaban formando la fila, y se encontraban de repente delante de la imagen del Niño Jesús, a quien miraban con mucho asombro. Creo que en muchos niños paganos, esta primera entrada en la iglesia, y el recibir la bendición de Niño Dios, será el llamado a la fe… como fueron llamados los pastores en aquella noche, o como fueron llamados Reyes Magos de Oriente.

Cada uno veneraba la imagen como podía. Yo les había dicho que para adorarlo se le podía dar un beso, o hacer una reverencia, ya que no es muy conocida la tradición de besar. Como no hay mucha costumbre de dar un beso, las expresiones de respeto y cariño son muy variadas, muy originales, y algunas hasta cómicas. Creo que el Niño Jesús recibe muy satisfecho todas, como expresión muy sencilla y sincera, aunque externamente no lo parezca. Puedo enumerar unas diez formas que vimos ayer los sacerdotes en nuestras distintas celebraciones, y que a muchos les causará risa. Muchos dan un beso a la imagen, pero otros simplemente la tocan con la punta de la nariz, otros la tocan con la frente, otros hacen una reverencia con la cabeza, algunos niños acariciaban la manito del niño con sus dos manos. Algunas expresiones menos felices, son las de lamer la imagen (sí, pasarle la lengua), darle un cabezazo, un  dientazo, un beso a la distancia, soplarla, y alguna otra más, como si fuera poco. Se imaginan que con tanta originalidad, Cristo no haría más que sonreír… o al menos eso era lo que me imagino. Porque lo hacen con total respeto, todas y cada una de esas expresiones de adoración y cariño.

Al terminar la misa se hicieron cantos y bailes delante del pesebre. Esto surge naturalmente, no se van al terminar la misa, todos se quedan festejando, cantando y bailando. Es una expresión de la alegría interior que tienen. Los chicos se acercaron al pesebre y comenzaron a cantarle villancicos al Niño, que eran muy emocionantes. Me encantó verlo rodeado de todos estos niños de África, dándole “calor” con una expresión tan buena, y con tanta alegría.

Ya casi cerca de las doce, nos despedimos de la gente en la puerta de la iglesia, y después cada uno a su casa. Y aquí les cuento algo que es muy distinto de nuestra cultura occidental. La fiesta de Navidad, para esta gente, es sobre todo el 25 al mediodía. El día de Navidad es donde se hace el festejo, donde se hace alguna comida especial. Pero en la noche, nada. Y eso nos hace extrañar un poco “nuestras nochebuenas”. De hecho la gente nos había dejado la comida para nosotros tres dentro de la casa, y se trataba de un poco de arroz y algo de carne tipo estofado. Me fijé si había algo para tomar, algunas gaseosas, y no había más que agua. De inmediato les dije a los muchachos que fueran a comprar alguna soda para que tengamos algún festejo mejor, como se dice, algo para brindar. Regresaron con las gaseosas pasadas las doce, donde nos sentamos a comer y charlamos un rato. Me decían que el festejo comienza desde el desayuno del 25, con un desayuno distinto, completo, de fiesta. Y en efecto, a la mañana siguiente nos comenzaron a traer de todo, incluyendo gaseosas, sopa, carne,… y un ¡Feliz Navidad! en sus rostros sonrientes.

Hay que saber adaptarse, y efectivamente al tiempo uno se adapta… y realmente lo disfruta. No significa que no se extrañe a los familiares y amigos que están lejos, a la patria que hemos dejado para venir a la misión. Pero yo veo las navidades aquí, como una gracia muy grande. Disfruto cada una, disfruto cada año. Son navidades especiales, con mucha alegría, y en los cristianos, son navidades muy vividas, con participación en las celebraciones, en los sacramentos. Los fieles quieren estar cerca de Cristo, y el vivir tan plenamente estos misterios, los hace sentir felices. Y te contagian felicidad. Y de verdad que aún en medio de tantas necesidades y carencias, nos sentimos las personas más afortunadas del mundo. Hoy 25 por la tarde tuvimos el festejo con los niños en la misión de Ushetu… y era una alegría desbordante. No parecen abrumados por pobreza y carencias, y ciertamente que esto se lo da fe, y el contemplar a ése Niño Dios, pobre, nacido en un pesebre por nosotros. Pobres y felices, como San José y la Virgen, porque tenían al Niño en sus brazos… la riqueza más grande que puede haber.

¡Feliz Navidad!

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE

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