Mudanza al nuevo noviciado

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Dar es Salaam, 13 de agosto de 2017

Día de los Mártires de Barbastro

Después de la misión popular en Kangeme, inmediatamente después, nos largamos a la mudanza al edificio del nuevo noviciado. La misión terminó el domingo, y la “retirada” nos llevó toda la tarde, porque hubo que hacer muchos viajes, con los misioneros, con las cosas de sacristía, audio, trabajo, colchones, etc., etc. Se terminaron los últimos viajes, bien de noche. Al día siguiente… mudanza. Ya sabíamos que no estaba todo terminado en la casa, pero ya había llegado el momento… los “detalles” se verían “in situ”. No hay nada mejor que eso, porque cuando uno se muda, se buscan todos los medios para que la casa sea más habitable. Así fue que ese día el P. Pablo Scaloni y el P. Víctor debieron viajar a la ciudad de Kahama para comprar las cosas necesarias para hacer la conexión de agua en la casa. Esa primera noche no tuvieron luz siquiera, porque estaban los paneles y baterías, pero faltaban algunas conexiones internas. Tampoco tenían baños, y se debió usar el sistema de “campamento” durante más de una semana, hasta que se hicieron las conexiones de los baños de afuera, que están a cierta distancia de la casa, porque en un futuro serán baños de visitas. Y un detalle que les va a parecer curioso, pasaron frío la primera noche. Sí, frío, como escucharon. No es el frio de nuestros inviernos, pero para los que no están preparados, ese frío, fue frío. Las ventanas sólo tienen los marcos, y las mosquiteras, y en este tiempo del año, que es sequía, a la noche refresca, y comienza a correr un viento bastante fuerte… se hizo notar. Al otro día estaban buscando las colchas, sábanas, y abrigos que habían quedado en la parroquia.

Otro motivo por el que nos apuramos a mudarnos era que estaban con nosotros el P. Scaloni, y los tres seminaristas del seminario San Vitaliano que vinieron para conocer la misión. Queríamos que nos ayuden, pero además, que estén en un momento histórico tan importante para nuestra misión y para toda la Congregación. La primer casa de formación en África subsahariana… el primer paso de un gran plan para estas tierras, y estas vocaciones.

Así pues llegó el martes 25 de julio, fiesta de Santiago Apóstol… había mucha alegría, y mucha emoción. Yo pedía que pudiera terminar mi sermón, porque realmente me sentía muy emocionado en cada momento.

Preparamos la Misa en el salón que viene a ser de usos múltiples, porque por ahora es capilla, comedor, y aula. Cuando podamos construir el comedor y la cocina, este lugar pasará a ser una habitación más para albergar a los que entren nuevos el próximo año. Vinieron las hermanas para participar en la Misa y los festejos. Estábamos sólo nosotros, los cuatro padres (PP. Pablo Scaloni, P. Jaime, P. Víctor, y yo), los postulantes, las hermanas, y dos trabajadores, que fueron los que siempre estuvieron… el cuidador, y el albañil que dirigía los trabajos.

En la Misa le dimos la cruz a cinco postulantes que todavía no la habían recibido, como signo de lo que deben buscar desde el primer día, imitar a Cristo.

Durante el sermón les recordé un poco la historia de los inicios de nuestra casa. Aquella visita del P. Gustavo Nieto, el superior general, y la reunión con los primeros postulantes. La visita y recorrido del terreno que hicimos con el P. Gustavo y los postulantes.

Él fue quien nos animó a comenzar, a pesar de no tener nada. Sólo teníamos el terreno, nada de dinero, y la confianza en la Providencia. La semana siguiente de esa visita, exactamente una semana, los postulantes comenzaron a cavar los cimientos… el 15 de noviembre de 2016.

¡Y el 25 de julio de 2017 estábamos bendiciendo aquella casa! Realmente increíble… yo principalmente, puedo decir que he visto un milagro de la Providencia. Nunca paramos los trabajos, y a veces nos llegaba una ayuda, otras veces pedíamos dinero prestado a las hermanas, y ellas con sacrificio nos supieron ayudar para que sigamos adelante.

Los trabajos se fueron haciendo con la ayuda de los mismos postulantes. Y a la par de esto no se dejaban los trabajos apostólicos, como campamentos de niños, visita de casas, visita a los colegios, jornadas, misión popular, visita pastoral del obispo, etc. han sido ocho meses muy intensos, de mucho trabajo. Y allí estábamos, en la primera Misa en ese lugar.

Me quedaba decirles más, y es que me recordaba a los inicios de nuestra querida Congregación allá en San Rafael. Les conté de cómo el P. Buela con los primeros comenzaron en La Finca. En una casa vieja, de adobe, casi sin lugar, y sin comodidades… como nos tocaba a nosotros ahora. Pero de aquélla Finca salieron misioneros para los cinco continentes… ahora esperamos que de “esta Finca africana” salgan misioneros, muchos misioneros, para Tanzania, para África, y para todo el mundo. Les recordé finalmente el ejemplo de Marcelo Morsella, que le decía a un compañero: “Somos los primeros, tenemos que ser santos”. Y eso es lo que les corresponde a nuestros primeros postulantes de esta casa.

Luego de la Misa, hicimos la bendición de la casa, y el exorcismo de León XIII. Siguieron las fotos, y los festejos, que consistieron en el desayuno todos juntos, y un fogón. Fue todo muy simple. Pero había mucha alegría.

Los postulantes ya están viviendo una vida de casa de formación, con sus misas, clases, y horarios. Y la casa ha seguido progresando, ya hay agua, ya tienen los baños (al menos los de afuera ya están funcionando), y tienen la luz de los paneles solares. Faltan los baños que deben ir junto a las habitaciones de los postulantes.

Estamos esperando poder terminar las mesas, hacer estantes para libros y ropa, para sacristía, para la cocina… todo está en el piso y en cajas. Yo me acuerdo de mi primer año en el seminario menor en el año 1988… mi madre cuando nos visitó vio que todo estaba en cajas, y en el piso, a veces algún que otro cajón de manzanas. Y las ventanas sin vidrios del seminario menor… menos mal que aquí en Tanzania el frio no es tan frio.

Hay muchos recuerdos de aquellos años de los inicios, y sobre todo la semejanza de la alegría y el entusiasmo en medio de grandes necesidades. Esto también nos alienta mucho, aunque sabemos que falta una enormidad… pero vamos de a poco. Que además estamos en África, y aquí las cosas tienen otro ritmo.

La semana pasada ya nos pusimos con los padres a medir el lugar para el comedor cocina, y como nos entusiasmamos, también vimos el lugar para la futura capilla, y la casa para los padres. En una sola mañana desmontamos, cortamos árboles, y ya se comienzan los trabajos.

Hace un par de días ya estaban cavando los cimientos del comedor cocina, y mañana lunes se comienza a construir. No podemos detenernos, porque el año próximo vendrán postulantes nuevos, y estos de ahora serán novicios, necesitamos el lugar… ya estamos en agosto, sólo nos quedan cinco meses. En fin, nos largamos, y ¡que Dios nos ayude!

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE.