¡Muchas gracias por vuestra ayuda!

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Como saben hace un tiempo comenzamos una campaña para poder terminar la casa para los sacerdotes en Kangeme. Gracias a Dios y a la generosidad de muchos de ustedes, hemos podido completar dicha campaña. Si bien los trabajos siguen, quería mostrarles los avances. Hemos podido colocar las telas mosquiteras en todas las ventanas, las puertas que dan hacia afuera, terminar de construir las paredes hasta el techo, hacer el enlucido, algunas reformas (cambiar puertas de lugar), y el piso.

Esta casa es muy importante estratégicamente. Los que leen este diario con frecuencia saben por qué lo digo. Nuestra parroquia es muy grande, y esto lo pudo comprobar el obispo cuando vino de visita canónica hace un par de meses atrás. “Esta parroquia se podría dividir en dos o tres parroquias”, nos dijo, “pero hacen falta más sacerdotes”. Además, como es tan grande en extensión, hacia el lado oeste tenemos cuarenta kilómetros para llegar a las últimas aldeas. De estas aldeas, como hay varias que son muy pequeñas, vamos sólo una o dos veces al año. Esto es muy poco, porque si bien hay cristianos, precisan más atención. El paganismo es muy fuerte, y los catequistas de aquella zona necesitan tener mejor formación, ser mejores catequistas, para poder contrarrestar ese ambiente tan pagano, que a veces hasta se los engulle a ellos. Antes de venirme de vacaciones recibí la noticia de que uno de ellos abandonó la aldea con una suma de dinero que le habían dado los fieles para comprar un órgano… y no ha regresado. Los fieles se quedaron sin el dinero, sin el órgano para la liturgia, y sin catequista…

Si bien no tenemos sacerdotes suficientes como para pedir que sea una nueva parroquia, nos podemos ir adelantando, preparando las casas para que en un futuro puedan alojar a los primeros sacerdotes. La casa de Kangeme, por ejemplo, nos permitirá atender mejor a todo ése centro, que está compuesto por seis aldeas. Éste centro está a veinte kilómetros de nuestra casa parroquial de Ushetu. Y desde allí también se podrá llegar más fácilmente al centro más alejado hacia el oeste, Ubagwe, que incluye siete aldeas más, algunas de las cuales están a cuarenta kilómetros de casa. Allí en el centro de Ubagwe, en la aldea de Mazirayo, también estamos construyendo una casa para que sea centro misionero. Actualmente estamos construyendo cuatro casas en el territorio de la parroquia con esta finalidad, en estas aldeas: Nyamilangano, Nyassa, Ubagwe, y Kangeme.

Lo que podremos hacer, a corto plazo, es comenzar a usar estas casas para hacer pequeñas misiones, que en algunas crónicas llamé “de ablande”, utilizando la expresión de San Charles de Foucauld cuando hacía las primeras visitas a los Tuareg. Uso la expresión simplemente como un modelo a seguir, no porque la circunstancia sea la misma. Es decir, que mi deseo es que podamos ir a esos lugares, quedarnos dos sacerdotes, o un sacerdote y algunos postulantes, por varios días (tres o cuatro), y poder así estar con la gente, quedarnos más tiempo… tener tiempo para conversar con ellos, y no andar “a las corridas” como es común cuando vamos a estos lugares. Podremos celebrar la Misa en todas las aldeas aledañas, sin viajar tanto, sin el desgaste físico que significa andar por estos caminos muchos kilómetros todos los días. Podremos hacer retiros de niños, de jóvenes de adultos… reuniones con los líderes; poner un sagrario por esos días, y enseñarles a hacer adoración, hacer procesiones, atender a los enfermos… y escuchar confesiones en todo momento. En resumen, presencia sacerdotal en esos lugares, presencia del misionero, que es lo más importante en la misión. Con estas casas, trataremos de hacer estas misiones cada dos meses, al menos.

Bueno, este post es sobre todo para agradecerles a los que han colaborado, con oraciones y con dinero, para que terminemos la campaña. Les mando algunas fotos para que vean los progresos, aunque todavía quedan trabajos por hacer, para que quede habitable. Primero, van tres fotos de la casa antes de comenzar los trabajos hace dos meses atrás; el resto de las fotos son de la semana pasada, con los pequeños progresos de puertas, telas mosquiteras, enlucido interior y pisos…

Nuevamente ¡Muchas gracias! Dios retribuya con creces vuestra generosidad, y me imagino que se alegrarán inmensamente por haber ayudado, porque “hay más alegría en dar que en recibir” (Hechos 20,35).

¡Firmes en las brecha!

P. Diego Cano, IVE.

Ahora las fotos actuales…

 

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