Miércoles de ceniza en Ushetu

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Ushetu, Tanzania, jueves 2 de marzo de 2017.

Hemos tenido un buen inicio de cuaresma, con una actividad que ya es tradición, un retiro para todos los catequistas. La idea era comenzar el lunes a la tarde, luego todo el martes, y terminar con la misa del miércoles. Debo contarles que durante estos días hemos tenido la gracia de que ha llovido, una verdadera bendición para nosotros. Por eso el día 27 por la noche y el 28 estuvo lloviendo, no abundantemente pero si constante. Así que algunos catequistas de las aldeas más lejanas llegaron tarde, el 28 por la mañana. En total fueron participaron treinta y ocho catequistas.

El lunes 27 empezamos con rosario a la noche y algunas confesiones, luego rezamos las vísperas solemnes, oraciones de la noche, la cena y a dormir, porque el día de retiro iba a ser intenso.

El 28 tuvimos como costumbre la adoración temprano con los postulantes, a las cinco y media de la mañana, a lo que de a poco se fueron sumando también los catequistas. Antes de la Misa s rezó el rosario ante el Santísimo Sacramento, como es costumbre. Ya estaban todos los catequistas, como preparación a la Misa. Durante el rosario aprovecharon buen número de ellos para confesarse. Me parece que todos o por lo menos la gran mayoría tuvieron la oportunidad de confesarse, ya que a la tarde también hicimos una hora de adoración, un poco guiada y cantada, para que durante ese tiempo tengan otra vez la oportunidad de confesarse.

El mismo lunes a la noche di una introducción sobre de la importancia predicar el Evangelio pero como lo predicó Cristo, no como nos parece, sino como se debe anunciar, y si hacemos así vamos a dar fruto.

La primera charla de la mañana la dio el catequista Filipo y le pedí que hablara un poco de el tiempo de Cuaresma y los modos de prepararse para vivir bien este tiempo tan intenso espiritualmente. Los exhortó a sus compañeros a prepararse ellos primero, purificando sus corazones de toda afección desordenada y que incentiven a lo mismo a sus fieles a que dejen el estado de pecado. El segundo taller se refería la transmisión de la revelación divina, tomando el tema del Catecismo de la Iglesia Católica, y lo dieron los postulantes Antonio y Sipriano. Para el tema de la interpretación e inspiración usaron la Dei Verbum (nº11).

En la última charla tuvieron cosas prácticas para preparar una charla o sermón de domingo, los pasos, el contenido y lo que se puede ir haciendo durante la semana, etc… Para incentivarlos se me ocurrió hacer un concurso de sermones, y también para que aprovechen los tiempos libres. De esta manera, en los tiempos libres prepararon un sermón de domingo de la primera semana de Cuaresma y me lo entregaron antes de la última charla.

 

Procesiones. Tuvimos dos, una con el Vía Crucis, y retomamos la costumbre de hacerlo alrededor de la plaza parroquial. De todos modos hicimos cuatro estaciones y la lluvia nos corrió, y terminamos dentro de la iglesia.

La segunda procesión fue el rosario con la imagen de la Virgen de Luján, con antorchas, caminando por la aldea, y para ello nos ayudaron las hermanas a arreglar las velas y el anda… Creo que nunca deja de impresionar el ver la fila de catequistas, todos vestidos de blanco y con mucha devoción rezando por la calle, haciendo profesión de lo que predican. Me imagino que ha sido de mucho provecho para los que veían este acto de piedad público.

Por mi parte también lo disfruté y hasta me emocioné recordando los Vía Crucis que rezábamos los viernes en el seminario, con cantos propios para la ocasión, que no dejaban de conmover y llamar a acompañar en el camino de Nuestro Salvador.

Todo terminó con la Misa y bendición e imposición de las cenizas. Nos levantamos a las cinco de la mañana, luego la Misa temprano para los catequistas, para que puedan empezar viaje y puedan hacer la liturgia  de la palabra en sus aldeas. Inmediatamente después de la Misa y de tomar un uji (potaje a base de harina y azúcar) para tomar fuerzas, empezaron viaje. Creo que han regresado con gran espíritu de seguir predicando en sus aldeas el mensaje revelado y continuado mediante la catequesis, con palabras y obras. Creo que tenemos el ejemplo de Leonard, el catequista que preparó un día de retiro en su aldea de Mitonga, para compartir lo que había escuchado y rezar ese día más de lo normal. Para la Misa de Nyamilangano, me acompañaron las hermanas, la Madre Creatoris y la hermana Fátima. Se impresionaron también, por la gran cantidad de gente que había. Aquí siempre son muchas personas para la confesión, así que confesé solo algunos en hora y media mientras se celebraba una ceremonia para los niños de la escuela.

Yo por mi parte quedé con satisfacción de que a pesar de todo, y dentro de las limitaciones, siempre se deja ver la mano de Dios, y la ayuda de las oraciones y sacrificios de tanta gente. Quiero darles mis agradecimientos a todos los que rezan por nosotros.

P. Víctor Guamán, IVE.