Las visitas siempre alegran – Tercera parte y última (3/3)

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Todavía nos quedan muchas cosas para contarles de esta visita. Creo que no es bueno entrar en detalles ahora, porque se ha hecho muy extensa. Nos queda decir que tuvimos unas muy lindas celebraciones del Verbo Encarnado, con sus festejos más. Un lujo poder contar con dos padres de visita para esta ocasión y ser tantos miembros.

También con los padres hicimos una vista y recorrido por el terreno del postulantado y la construcción. Pudimos hacerlo en dos ocasiones. En la primera aprovechamos a enterrar una reliquia de San Juan Pablo II, un rosario, medallas de San José, del Sagrado Corazón, y de San Benito, y un poco de tierra de la gruta de la Virgen de la Revelación, de Tre Fontane (en Roma).

Pudimos regresar a visitar la construcción el día antes de que los padres emprendan el regreso, una semana después, y el techo ya estaba colocado, se parecía más a una casa, y fue una muy buena sorpresa para ellos.

Uno de los días de la visita el P. Gabriel se reunió con los postulantes para conversar con ellos, donde aprovecharon los jóvenes a preguntar sobre el carisma del Instituto, las misiones, y mucho más. Los padres estaban admirados de ver tantos jóvenes, tantas vocaciones, y con tanto deseo de consagrarse a Dios.

Es una verdadera tierra bendecida por Dios. Una tierra llena de riquezas, no sólo de oro y diamantes, sino de estas personas que tan bien dispuestas están a recibir el Evangelio. Diamantes son las familias, los niños y los jóvenes, que presagian un gran futuro a esta tierra y a la Iglesia, aún en medio de una gran carencia material.

Finalmente pudimos disfrutar de visitar lugares muy bellos de Tanzania, admirar paisajes y animales, propios de estas latitudes… no dejaban de sorprenderse nuestras visitas.

Cuántas veces ellos se mostraban sorprendidos, al ver los niños tan alegres, tan normales, los jóvenes, las familias jóvenes, las iglesias llenas, la gente participando tan activamente de las Misas… los padres han hecho muchos comentarios, siempre admirados.

Y yo me sorprendo de que se sorprendan. Los misioneros muchas veces nos acostumbramos, y nos hacen tanto bien las visitas, porque tenemos la visión de alguien que viene de afuera, y nos hace caer en la cuenta del gran tesoro que tenemos entre manos.

He tenido que resumir mucho. Hay mucho más, pero espero la crónica que nos ha prometido el P. provincial, donde seguramente podremos tener la visión “del otro lado”, del que viene de afuera y cae en este “sueño africano”.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE.