Inicio del primer noviciado en Tanzania

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El Pueyo, Barbastro, España, 7 de octubre de 2018

Por varios lugares donde he pasado las últimas semanas he visto el gran interés por saber sobre nuestro noviciado en Tanzania, sobre los novicios, las casas de formación, y cómo va todo, las construcciones, etc. He podido percibir que es cierto, no les había contado cómo seguía todo eso. Tal vez por dar tiempo a contar mucho sobre los apostolados y las actividades misioneras que van surgiendo una tras otra y con una velocidad que va en aumento.

Con respecto a nuestro noviciado, es verdad que no les conté sobre un hecho de suma importancia, histórico para el mismo noviciado, pero para toda nuestra misión también. El día 1º de agosto, hace un poco más de dos meses, comenzamos con nuestro primer año del noviciado “San Francisco Javier” de Tanzania. Los que han sido admitidos para este año son nueve novicios, de los cuales algunos están para hermanos religiosos, y otros para sacerdotes. También ha quedado un muy buen grupo de postulantes que han ingresado en el último tiempo, y otros que están estudiando para mejorar sus calificaciones del colegio secundario.

La Misa de inicio de este primer noviciado se realizó en el comedor de esa casa. Creo que desde que dimos inicio al postulantado, tampoco les había contado acerca de esto, y aprovecho a hacerlo ahora, acompañando el relato con algunas fotos. Luego de levantar la casa del postulantado y noviciado, se procedió a la construcción de un comedor, dado que hasta el momento una de las habitaciones funcionaba como comedor, aula de clases, capilla, y todo lo que fuera necesario. Mientras tanto en la habitación se apiñaban los jóvenes que iban ingresando en gran número. Urgía comenzar con el comedor y cocina, para descomprimir un poco la casa. Fue así como en septiembre del 2017 los mismos novicios, ayudados por albañiles que dirigían la obra, comenzaron a excavar los cimientos del nuevo comedor y cocina.

Los mismos jóvenes postulantes hicieron todos los bloques de cemento para la construcción, con una máquina manual. Y siempre un grupo de dos o tres, turnándose cada día, ayudaron, y ayudan todavía, en la construcción. El comedor ya está en funcionamiento desde la fiesta de la Virgen de Luján, el 8 de mayo. Como bien se imaginarán, ése día, cuando comenzamos a usarlo más oficialmente, todavía no contaba con las ventanas, ni las luces. Los “detalles” se van dando en el andar. Actualmente no está pintado, y faltaría terminar la cocina, la despensa, y una pequeña sala de recepción. Pero ya lo podemos considerar un verdadero “lujo”. A la vez que esto nos permitió recibier nuevos postulantes, al tener otra habitación.

Pero como tener la Santa Misa en el comedor no es lo más adecuado, no perdimos tiempo y el mismo 8 de mayo hicimos la bendición del lugar donde comenzaríamos a edificar la capilla del noviciado.

Esto si lo conté en una crónica, ahora simplemente lo recuerdo, y actualizo. Porque otra vez, los novicios comenzaron con el trabajo de excavar cimientos, ayudar a los albañiles, y hacer todos los bloques para levantar su propia iglesia. Por mientras, la capilla, oratorio donde se guarda el Santísimo Sacramento, y donde los jóvenes y padres pueden ir a hacer visitas y rezar, se instalará en la sala que será recepción y oficina, junto al gran comedor, donde se celebra la Misa diariamente. La construcción de la iglesia sigue adelante, y se está llegando a la altura de los dinteles de las ventanas.

Esperamos seguir trabajando y a principios del 2019 poder comenzar a usarla, aunque sólo tenga lo esencial, es decir: techo, paredes, piso, puertas y ventanas. Muy lejos de ser una capilla acabada, pero será el lugar donde se podrá rezar desde un principio… y los “detalles”, vendrán de a poco.

Ya podría dar por terminado mi relato, pero tal vez algunos se han sorprendido un poco por el encabezado de la crónica, desde dónde estoy escribiendo, y porqué dije que en muchos lugares donde había pasado me preguntaban por nuestro noviciado y los novicios. Actualmente me encuentro en nuestro monasterio de El Pueyo, en España, porque vine a realizar mis Ejercicios Espirituales Ignacianos de Mes.

Nuestra Congregación establece para sus miembros que realicen estos Ejercicios de Mes al terminar el noviciado y luego repetirlos cada diez años. En mi caso, por esos “avatares” de la misión, no había podido repetirlos todavía, desde mi noviciado. Así que se imaginarán la alegría que tengo de poder estar aquí después de 25 años, realizando estos magníficos Ejercicios Espirituales. Hoy estoy de día de descanso, antes de recomenzar con la segunda semana… y no puedo desaprovechar la oportunidad de encomendarme a vuestras oraciones, para que lo sepa aprovechar al máximo. Nuestro fundador, el P. Buela, siempre nos decía que los misioneros debíamos ser “contemplativos en acción”. Y sin este aspecto de la oración y los Ejercicios, ¿qué podremos hacer en la misión?

Estoy en un maravilloso lugar, santuario y monasterio. Santuario que alberga la imagen de la Virgen de El Pueyo, Madre y Patrona de toda esta región del Somontano aragonés. Santuario-relicario, que alberga las reliquias de los 18 beatos monjes mártires de El Pueyo, asesinados por odio a la fe en el año 1936, durante la guerra civil española. Las reliquias de los mártires se encuentran debajo del altar principal… pero puedo decirles que su recuerdo se conserva en todos los rincones de este lugar. Es una gracia inconmensurable estar viviendo donde vivieron los mártires, y tener el testimonio y el recuerdo a cada paso.

Es una gran gracia poder caminar por las laderas de la montaña, contemplar el monasterio donde vivieron los beatos mártires, pisar la tierra que regaron con su sangre; rezar ante la imagen del Sagrado Corazón, que fue baleada, y destruida por los rojos cuando tomaron vilmente este monasterio, sin resistencia alguna de los monjes, quienes mansamente fueron al suplicio. Esta imagen está restaurada, y lleva las marcas de la vejación sufrida… yo diría, que heridas gloriosas, como las heridas de sus manos, pies y costado en la cruz.

Miren que me he extendido… pero tal vez en la próxima les cuente más de estos mártires. Su testimonio es admirable, y estando aquí, uno como misionero haciendo Ejercicios, se siente espoleado a vivir la vida religiosa, nuestra vocación misionera, sacerdotal, a imitación de estos testigos de Cristo. Darlo todo, desde la vida cotidiana, los sacrificios de cada día, la fidelidad al deber y la vocación, como preparación al sacrificio de toda la vida… “¿Qué he hecho por Cristo? ¿Qué hago por Cristo? ¿Qué he de hacer por Cristo?”

Desde El Pueyo, ¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE.

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