¡Gracias, mil gracias!

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Ushetu, Tanzania, 26 de diciembre de 2017.

Sé que les debo muchas crónicas, pero no puedo dejar de enviarles dos o tres líneas para desearles: ¡Feliz Navidad! Pero lo principal era agradecerles a todos los que colaboraron con la campaña de “Un regalo de Navidad para un Niño de Ushetu”.

La campaña fe todo un éxito, y debo agradecérselo a ustedes, a todos los que colaboraron. ¡Pudimos comprar algunos dulces para unos 8.000 niños! Claro que sólo se trataba de un chupetín y de algunos caramelos, pero creo que es algo muy importante para ellos. Lo vemos cuando a veces le damos algún caramelo a los niños al costado del camino, que cuando seguimos viaje, por el espejo retrovisor del vehículo, los vemos saltando de alegría. Esta vez nos esforzamos para que sea una golosina más grande, de mejor calidad, y que generalmente no reciben nunca.

Vinieron los catequistas de casi todas las aldeas para recoger los regalos para sus niños. Los catequistas estaban felices… no me imagino los niños. Lamentablemente para la zona sur de la parroquia hemos tenido dificultad de comunicación, porque como este año las lluvias han sido muchas, el río impide el paso de autos y motos. Veremos de hacérselos llegar en los próximos días… pensaba que sería bueno para Reyes.

La verdad que fue algo muy lindo “sentirse Papá Noel”… repartir miles de regalos. Yo no entiendo como puede haber gente que no quiera experimentar la gran alegría de dar. El mayor beneficio lo recibe uno, es una satisfacción espiritual que no se paga ni con todo el dinero del mundo… imaginen esas sonrisas, y esos “gracias” pronunciados por estos niños, que lo derriten a uno.

Y ni qué decir de la generosidad, en medio de la gran pobreza… ¡hoy veíamos a muchos niños que le regalaban caramelos a los misioneros! Querían compartir su muy pequeño y pobre regalo. ¿Qué me dicen? Uno puede imaginar, en alguna manera, la grandeza del corazón de estos chicos… espejo de la generosidad de Dios con nosotros, del Dios hecho hombre, el Niño Dios de Belén.

Pero esto es sólo un agradecimiento a los que han ayudado… la crónica vendrá en breve.

Dios los bendiga… y ¡Feliz Navidad!

P. Diego Cano, IVE.