El fuego que pasó por Kangeme

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Ushetu, Tanzania, 1 de Agosto de 2017

Día de San Alfonso María de Ligorio

No puedo comenzar diciendo que “hicimos la primer misión popular de Ushetu”, porque el 13 de octubre de 2014, escribí una crónica con ése título. Pero tenía ganas de hacerlo ya que terminamos una “Misión Popular” con todas las letras. La primer misión popular, en el 2014, la hicimos con los catequistas, y nos dedicamos a la visita de casas… no hubieron actos propios de misión popular. Fundamentalmente porque en ese entonces yo estaba solo, y porque no tenía cómo entrenarlos para que entendieran todo el “movimiento”. Pero la hicimos, fue un comienzo, y un modo de intentarlo… no dejarse estar, y esperar a que se volviera a repetir mucho mejor y en el momento indicado por Dios. Se nos dio la oportunidad, la semana entre el 16 y el 23 de julio de este año.

Me hubiera gustado escribir estas líneas durante esos días, porque de verdad que cada circunstancia era para describirla… pero fue imposible sentarse tranquilo durante la misión, al menos con la mente despejada, para poder relatar algo. Recuerdo que una tarde, estando en la pequeña casita que usábamos los sacerdotes, viendo pasar los animales por la puerta, y echando a algunos de ellos que asomaban para entrar, como un par de chivos y pollos, pensé comenzar así la crónica… pero no pude ni siquiera seguir con el segundo párrafo… ¡ya estaba llegando la procesión!

Encarar esta misión fue un gran esfuerzo de todos, de los sacerdotes, las hermanas, los postulantes y las postulantes… todos. Sobre todo porque veníamos de actividades muy intensas, como los doce campamentos de niños (con 1.740 participantes), la visita pastoral del obispo (que duró toda una semana), y algunos viajes a la ciudad… Pero había que hacerla, porque siempre hay muchas actividades, y por lo tanto no puede ser esa la excusa. Y porque ya teníamos todo servido en bandeja, sobre todo los misioneros disponibles, que es lo más importante. Lo otro, se fue dando solo.

Primero, hacía tiempo veníamos pensando el lugar. Tenemos aldeas para elegir… pero ahora había que aprovechar bien la ocasión y el esfuerzo. Pensamos en dos de las aldeas más grandes, y nos inclinamos por Kangeme, por la sencilla razón de ser bien grande. Pero además muy necesitada, ya que es una de las que más dolores de cabeza nos trae, por los líderes que no cooperan, porque no participan de las actividades de la parroquia, porque siempre hay brotes de mal espíritu, mucho paganismo y superstición… Entonces, ¡ahí vamos! Yo le dije al obispo acerca de la misión popular antes de que fuéramos con él a Kangeme, y se entusiasmó mucho, nos felicitó, y le hizo buena propaganda en la misa en ese lugar…. Con la iglesia atestada de gente. Premisión lista.

Kangeme está a 20 kilómetros del centro de la parroquia, en dirección oeste. Es un lugar con gran potencial. En la Misa de la visita episcopal, pudimos contar más de 500 niños… sin contar jóvenes y adultos. Para esta misión tuvimos una visita y ayuda muy especial. Vino el P. Pablo Scaloni, IVE, formador en nuestro Seminario San Vitaliano de Italia, y tres seminaristas de allí: Raúl (de España), Gerard y Dominic (ambos de Escocia).

Estuvimos una semana previa a iniciar la misión, todos juntos en la casa parroquial… un familión de casi 25 personas. Esos días los seminaristas aprovecharon a darles varias horas de inglés a los postulantes, y ayudó a mejorar la comunicación entre ellos. Eso fue realmente muy bueno, porque nosotros queríamos que los postulantes tuvieran contacto directo con nuestros seminaristas… sus hermanos mayores. Y así tuvieron clases, horas de trabajo, deporte y oración juntos. El P. Jaime fue el jefe de misión, el P. Víctor el predicador, el P. Pablo un misionero más para todo (visita de casas, chofer, juegos, etc). Entre padres, hermanas, postulantes, catequistas, y jóvenes, sumábamos más de cuarenta misioneros.

Podemos decir que fue una misión-campamento, ya que tuvimos que llevar hasta el agua… para tomar, para bañarse. No había luz eléctrica, ni camas, y pocos colchones. Sobre todo hubo mucha tierra, una polvareda increíble todos los días. Por ser tiempo de gran sequía, el viento polvoroso, y los pies que iban y venían, sobre todo de los chicos a la tarde con sus juegos, hacían una nube de tierra que se respiraba.

Se hicieron muchísimos viajes, para llevar todo, lo que se dice todo. Especialmente la sacristía, y hasta un sagrario, porque en nuestra parroquia sólo tenemos sagrario en la iglesia principal. Fue una de las cosas que realmente ha valorado la gente… tuvieron a Cristo en el Sagrario toda la semana, por primera vez en la historia de ese lugar. Y en verdad que respondieron muy bien a la misión, el Sagrario y la Misa fueron los principales misioneros esos días… un foco que atrajo a miles de personas.

Las hermanas dormían la siesta en la sacristía… o trataban de dormir, porque el calor a la siesta era terrible. Lo mismo digo de los sacerdotes, que en la minúscula casa del padre, con techo de chapa bajito, y con una sola ventana, que no permitía que hubiera corriente de aire… era como tratar de dormir en un baño turco. Pero gracias a Dios, el cansancio hacía que de todos modos, durmiéramos la siesta, sin hacer caso de los que jugaban afuera y de las doñas que no tenían reparo en sentarse a charlar debajo de esa ventana, porque allí estaba una de las pocas sombras de la zona. Los seminaristas y postulantes dormían en la casa nueva que se está construyendo en ese lugar, pero que todavía le falta mucho… sin piso y sin revoque, y sin haber cerrado del todo la casa, las mosquiteras en las ventanas era algo sicológico. Pero lo mismo digo, el cansancio vencía toda dificultad para dormir.

Brevemente les cuento que la misión fue un éxito del principio al fin… sin exagerar. En primer rosario de la aurora, a las 6:00 am del lunes, fue multitudinario, y el número de fieles aumentaba día a día. Se comenzaba de noche, caminaban por el pueblo, y al llegar a la iglesia de nuevo, ya había amanecido. El primer día habían cerca de cien personas, sin contar los misioneros. Los jóvenes católicos del colegio secundario, participaban del rosario de la aurora y la misa, y salían corriendo hacia el colegio… junto con uno de los profesores que con su ejemplo los animó mucho. La Misa de las 6.30 am con la iglesia casi llena todos los días, unas doscientas personas, y los últimos días, más. Luego de la Santa Misa, una hora de adoración y confesiones… terminando con el rezo de las laudes. Casi tres horas de ejercicios de piedad… la gente feliz.

Los misioneros y misioneras salían a la visita de casas después del té, y caminaban mucho. Se comenzaron con los barrios más lejanos, y algunos tenían que caminar más de cinco kilómetros para llegar. Se visitaron todas las casas, absolutamente todas. Increíble, yo pensé que no se llegaría. Y visitaron a todos, católicos fundamentalmente, pero también a los protestantes, musulmanes y paganos se los saludó, y se conversó con ellos. En muy pocas casas rechazaron la bendición, así que los misioneros venían sorprendidos y alegres de que los llamaban hasta de las casas de protestantes y musulmanes para la bendición.

Como estábamos en plena época de clases, los niños aparecían por la tarde… miles y miles de ellos. Ahora sí exagero un poco. También llegaban los jóvenes que se ponían a jugar como si fueran niños… y no se quedaban atrás las señoras, que también venían temprano, pedían una pelota de volley, y ¡hacían más barullo que nos niños! Verdaderamente un ambientazo de oratorio festivo indescriptible… y tampoco descriptible o imaginable la polvareda que había. Cerca de las cinco nos preparábamos para el “santo lío”, pero esto merece un párrafo aparte…

El primer día fue muy gracioso, porque fue el primer “santo lío” en absoluto dela historia de esta misión en Tanzania… nunca se había hecho. Los postulantes nunca habían visto ninguno, los niños menos. Los padres y hermanas, y seminaristas, sí teníamos experiencia. Pero gobernar una banda de casi 150 niños enfervorizados, fue imposible… Los postulantes comenzaron a cantar y a saltar. Nosotros les decíamos que no salten, pero imposible que nos escuchen… al comenzar a saltar, comenzaron a correr mientras cantaban. Ya los más viejos fuimos quedando descalificados… detrás de la polvareda. El primer “santo lío” duró apenas diez minutos, porque ya habían llegado al lugar de la procesión.

Al día siguiente, todos preparados para detener a “la masa”… una barrera de misioneros al frente, “prohibido saltar” (que debimos repetirles varias veces… ¡a los postulantes!). Y salió perfecto. Cada día mejor, con “estaciones” donde hacían sentar a los niños para que respondieran a los gritos las preguntas del catecismo. Ya se comenzó a pasar por el centro del pueblo… un lugar muy corrompido, con música, con bares, con gente que mira y se ríe… pero la marcha del “santo lío” con cerca de 200 personas, no podía pasar desapercibida. Logró bien su cometido, la marcha alegre de los niños venciendo todo respeto humano.

Las procesiones de la tarde, más concurridas que a la mañana. Al llegar a la iglesia se hacía el “cartucho doctrinal” (pequeña enseñanza), la “controversia”, el sermón misionero y el fogón (show). Antes de la misión pudimos tener al menos dos horas de clases a los postulantes donde traté de explicarles las cosas fundamentales, usando de nuestro directorio de misiones populares. También, fue muy bien comprendido… los cartuchos bien preparados, y muy participados por todos. Las controversias, en varias ocasiones suscitaron espontáneos aplausos del pueblo al misionero que respondía las objeciones categóricamente.

Y los primeros fogones (shows) con las versiones en swahili de “el misionero ideal”, “la viborita”, “el rico avaro”… canciones y bailes. Todo despertaba un gran interés, y mucha alegría. Desde el tercer día el acto misionero debía realizarse fuera de la iglesia por la gran cantidad de gente.

Se visitaron todos los enfermos, se celebraron misas en las aldeas vecinas, se hizo un día de adoración perpetua (donde siempre estuvo Cristo Eucaristía acompañado por un nutrido grupo de fieles), se hizo un vía crucis por las calles del pueblo, se realizó la quema del diablo (y de elementos de superstición pagana), un día de los jóvenes, etc. Fue todo muy completo.

Dejo para decirlo aparte, que el último día, el domingo de la clausura, llevamos una imagen de la Virgen María muy bonita y grande, que habíamos traído de Egipto. Vinieron fieles no sólo de Kangeme, sino también de las aldeas vecinas. Calculamos que han asistido más de 800 personas. La procesión era impactante… en dos largas filas, llegaba a más de doscientos metros de larga.

Comenzaron bien lejos, a cinco kilómetros de distancia. Se pasó de nuevo por el centro del pueblo, se detuvo la procesión y el P. Jaime realizó a voz en cuello el exorcismo de León XIII. Y continuaron hasta la iglesia… dos horas y media de procesión. En la misa de clausura se bendijo la imagen, se hicieron bautismos de niños, renovación de las promesas bautismales, y bendición de la gran cruz misionera.

Los seminaristas estaban impresionados por la participación de tanta gente, y sobre todo cómo trabajaban los postulantes. La comida simple y repetitiva… pero todo siempre con muchísima alegría, y normalidad. La misión cumplió su objetivo, de llegar a todos, de que tuvieran posibilidad de confesarse, y sobre todo, de renovar el fervor en los creyentes. La gente agradeció mucho la Misa durante toda una semana… y la cantidad de horas de oración. A los jóvenes se los veía muy contentos y aprovechando. También vinieron matrimonios a anotarse para recibir el cursillo y poder casarse por iglesia. Y los devotos del sagrado Corazón nos suplicaron que les celebremos Misa los primeros viernes de mes, porque son muchos los que quieren unirse al grupo, pero no pueden por la gran distancia hasta nuestra iglesia parroquial. Pero si tienen Misa allí, el número aumentará, porque algunos deben recorrer 30 y 35 kilómetros, y no pueden. El catequista anunció que comenzará a hacer dos celebraciones de la palabra el domingo, una para adultos y la otra para niños. Abriremos una nueva aldea, porque un gran número de fieles está muy lejos de la iglesia de Kangeme… Y todo esto es fruto de la misión popular. ¡Bendito sea Dios!

Ahora ven porqué digo que fue la primer misión popular “con todas las letras”… una gracia muy grande. Ya están pidiendo “Misión Popular” los fieles de otras aldeas, cuando se han enterado del “fuego” que pasó por Kangeme.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE.