Evangelizar en pueblos paganos

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Ushetu, Tanzania, 23 de julio de 2019

Escribo esto mientras estamos en plena misión popular en la parroquia “San Pedro y San Pablo”, de Nyamilamgano. El espíritu de los misioneros es muy bueno. El P. Víctor es quien predica la misión, y los demás misioneros son los novicios, postulantes, hermanas, novicias, y muchos jóvenes. Estamos casi en la mitad de los días calculados para finalizar, siendo la misión más larga que hemos hecho desde que estamos aquí. Pero para cuando terminen estos días de grandes gracias, les escribiré una crónica más detallada.

Ahora estaba pensando en escribir algo sobre el trabajo de evangelización entre los paganos, que también viene muy unido a lo de la misión popular. Porque toda misión popular, está abierta a todo el mundo, y especialmente en nuestra misión de Tanzania, donde se encuentran muchos paganos, siendo mayoría en muchas de nuestras aldeas. En algunas zonas especialmente, como les he contado algunas veces, predominan las creencias paganas, supersticiones y brujerías. Nuestros cristianos están inmersos en esas realidades, y muchos de ellos sucumben a “creer” u “obedecer”, a lo que predomina. Éste es el caso de la zona sur de nuestra misión de Ushetu, la zona de Nyasa, donde la evangelización está en sus inicios.

En esta zona tenemos nueve aldeas, muy pequeñas en su gran mayoría. Algunas con capillas de techo de paja y paredes de adobe. Tres de ellas no tienen capillas terminadas, sino sólo construidas las paredes. A esta zona se nos complica mucho llegar en el tiempo de las lluvias, porque los caminos se arruinan mucho, más de lo que están arruinados, y el río que en estos días está completamente seco, se llena de agua. Eso nos pide que demos un rodeo muy largo para poder visitarlos, ocupando casi seis horas de viaje en un día, para recorrer 100 km entre ida y vuelta.

Cuando voy a esos lugares, trato de ir preguntando acerca de las creencias y supersticiones, para informarme un poco más del estado de nuestros cristianos en medio de ese mundo pagano. Comencé a interesarme más en esto luego de que una parroquiana de esas aldeas, que trabajaba como uno de los líderes de la misma, y asistía cada domingo a la celebración de la palabra… la mandaron a matar por la acusación de ser bruja. Esto se da muchas veces, una especie de “cacería de brujas”. Se empieza a acusar a alguien de que hace brujerías, y comienza a correr riesgo, pues la mandan a matar por algún desconocido que contratan como sicario, y la ejecuta sorprendiéndola en alguna noche, atacándola con machete. Los mismos brujos llevan a cabo esto, determinando quien es una bruja, y la mandan a matar, como pasa en esta zona casi todos los años.

Charlando con un catequista, a quien yo mismo he bautizado y casado por iglesia, me contaba que algunas veces los brujos y curanderos determinan cuáles son los días en que se puede cultivar, porque si alguien cultiva, después va a caer una lluvia de granizo y piedra, o no va a llover por muchos meses. Los mismos jefes de la comunidad pasan por los campos controlando que nadie trabaje en los días que lo dicen los brujos. Si alguien está cultivando, tal vez porque es cristiano, le hacen pagar una multa, que puede ser un chivo o dinero. Y si llegara a suceder que luego no llueve, o que viene una tormenta de granizo, también vuelven contra él por haber estado trabajando… y se mete en un gran problema.

Cuando hace un par de semanas llegué al campamento de niños en esa aldea, les pregunté cómo andaban con esos asuntos, y en particular les pregunté si se practicaba por allí lo que le llaman en sukuma: “matambiko”. Había escuchado algo de eso en una aldea, y pregunté de qué se trataba. Me explicaron que es una especie de ofrenda que se hace para pedir la fertilidad de la tierra y abundantes cosechas. Se hace el sacrificio de un animal, que debe ser una vaca totalmente negra, lo cual es algo difícil de encontrar. Pero la buscan, la pagan y la traen. Todo el pueblo debe aportar dinero para esto, lo mismo que para la ceremonia y el curandero-brujo, que hace el trabajo y obtiene su buena parte. No me he podido informar mucho más acerca de este ritual pagano, hacen ofrendas, bailes, para calmar a los espíritus, o a los muertos, a dioses o demonios.

Me contó el catequista que hace un par de semanas sucedió que comenzaron a pedir la contribución para este ritual y una señora se negó a aportarlo diciendo que no podía participar de eso porque era católica y su fe no se lo permitía. La llamaron a la oficina del jefe de la comunidad y explicó lo mismo, así que decidieron llamar a dos catequistas para que explicaran eso, y ver si era verdad. El catequista que me contaba esto fue uno de los convocados, y me dijo que ellos explicaron que era cierto, que nosotros no creemos en las ofrendas a los espíritus, a los muertos, o dioses paganos.

  • ¿Pero qué pasa si después cae piedra, o viene una gran tormenta, o hay una gran sequía? – preguntaron.

A lo que nuestros catequistas respondieron muy tranquilamente, y con gran lógica sobrenatural:

  • Eso es voluntad de Dios. Si llueve, o si no llueve, el que decide es el creador de todas las cosas. Nosotros sólo le suplicamos que nos bendiga, y le damos gracias por sus dones. Que nos libre de las desgracias, y ante las dificultades, le pedimos que nos ayude.
  • Pero, ¿porqué fulano, que es cristiano, y fue catequista de la iglesia de ustedes, sí aporta para el matambiko?
  • Porque es un mal cristiano. Ya no es catequista, ni tampoco asiste a la iglesia. Ha dejado su fe, para volver a las creencias paganas.

Dicho todo esto, todo quedó en paz. Ya nadie les reclama eso, y la valiente respuesta de esa señora, va moviendo a otros a hacer lo mismo. Las autoridades van respetando las enseñanzas del cristianismo, y sobre todo que en Tanzania hay libertad de culto y no se puede obligar a nadie, tampoco a las creencias paganas.

Me dio mucha alegría, porque es una señal de que poco a poco, y luego de mucho trabajo, mucho esfuerzo de apostolado y predicación, el evangelio va penetrando en la cultura. Va penetrando, elevando las cosas buenas de esta gente, que son muchas, hay muchas virtudes humanas, como la generosidad, el respeto, la laboriosidad, y la paz; y va penetrando exorcizando lo que no corresponde a la fe, que llega a implicar supersticiones, miedos a los espíritus, esclavitud a los brujos, promiscuidad, y otras cosas. Pero el evangelio va penetrando de a poco, por la perseverancia en el trabajo, por el sacrificio de tantos misioneros y catequistas. No es un trabajo de un día, ni penetrará el evangelio violentamente. Lo van recibiendo con mucha alegría, se van dando cuenta de la gracia que trae Cristo, van “viendo” la luz que los saca de las tinieblas del paganismo, y experimentan un gran gozo.

Le pido que sigan siempre rezando por nosotros, por nuestro trabajo, por la santidad de los misioneros. Pero también recen por esta gente, por los paganos, por los que nos creen y no tienen quiénes recen por ellos. Por los que están en las tinieblas del paganismo, después de 2.000 años de la Encarnación. Y para que los que se conviertan, perseveren firmes en su fe, que no vuelvan atrás… que sean buenos cristianos, y que sean santos.

Dios los bendiga.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE.