Encuentro de jóvenes e inicio de la Semana Santa

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Ushetu, Tanzania, 5 de abril de 2018

En la última crónica quedamos en los retiros de cuaresma, que ayudaron a una muy buena preparación para la Semana Santa. Y el ingreso a la Semana Mayor de los cristianos fue con mucha solemnidad y a lo grande. Todos los años se realiza en todas las parroquias de la diócesis el encuentro de jóvenes, terminando el Domingo de Ramos con la procesión, la Santa Misa, y un festejo con ellos.

Este año, creo que gracias a los retiros de cuaresma, en los cuales nos encontramos con los jóvenes de todas las aldeas en sus respectivos centros, vinieron más jóvenes que el año pasado. En realidad cada año van aumentando en número, ojalá que sigamos en ese camino. El año 2016 vinieron 147 jóvenes, el año pasado fueron 189 jóvenes, y este año participaron 219. Algunos se organizaron para alquilar un camión, y entonces de una aldea bien grande, y que tiene muy buen espíritu, vinieron 47 jóvenes, y se llevaron los premios a la aldea con más cantidad de participantes. En la fiesta de clausura les entregamos una pelota de fútbol para los varones y una pelota de vóley para las chicas, además de rosarios, medallas y golosinas.

Fue emocionante el día viernes verlos llegar, sobre todo a los que venían de más lejos. Casi por comenzar con la procesión del primer día con antorchas en honor de la Virgen, llegaba un grupo del centro de Nyassa, que está hacia el sur, en una de las zonas más pobres. Caminaron 25 kilómetros, y sobre todo debieron cruzar el río que en esta época de lluvias viene muy crecido. Este grupo tuvo un espíritu muy bueno durante todo el encuentro.

Sólo destaco que se ve que los que van participando de un año a otro hacen que el resto entre en sintonía muy rápido. Sobre todo los momentos de oración, como las procesiones, las Misas, la adoración… fueron muy bien participados por todos. El sábado por la mañana confesé un rato antes de la Misa, pero con una cantidad tan grande de jóvenes, verán que media hora no alcanzó más que para confesar unos pocos. Los otros sacerdotes estaban en el retiro de cuaresma en el centro de Ilomelo. Por la tarde hicimos adoración, con meditación guiada, rosario, cantos, mientras los jóvenes se confesaban. Estuvimos todos los sacerdotes, los dos de la casa de formación y los dos de la parroquia. Cuatro sacerdotes confesando por casi una hora y media sin parar. Hasta que ya no hubieron más penitentes. Todos tuvieron la oportunidad de confesarse. Fue magnífico. Estando solo sería imposible dar una atención semejante. ¡Qué gran gracia pertenecer a un instituto religioso! ¡Qué gran bien para la misión!

Las noches fueron muy alegres. Los fogones casi que no se organizan, porque cada grupo quiere cantar, están muy acostumbrados a eso en sus aldeas. Por eso simplemente se organiza un “torneo” de cantos, que se divide en dos noches… y además hay que acortar porque sino sería este momento en que escribo que siguen cantando y bailando.

La procesión de Ramos es el broche de oro de este encuentro, y a la vez la entrada triunfal en la Pasión, como bien sabemos. Hubo mucha gente, y calculamos que pueden llegar a más de mil. Hubieron otras procesiones de Ramos en la parroquia. Es realmente emocionante el momento de la bendición de las palmas en que todos las levantan y las agitan. Y ¡cómo no acordarse de Cristo recibido por los niños de Jerusalén! Una gran cantidad de niños se agolpa adelante del sacerdote para recibir la bendición, y luego van cantando detrás padre los cantos propios de este día… “¡Hosana al Hijo de David! ¡Hosana al que viene en nombre del Señor!”

Luego de la procesión tuvo lugar la Misa que debimos prepararla fuera del templo debido a la gran cantidad de fieles. La lectura de la Pasión de Cristo fue totalmente cantada, en swahili pero con la melodía gregoriana. Muy solemne, más de media hora. Luego de la Misa y los festejos, comenzaron a regresar a sus aldeas.

Los de Nyassa vinieron a pedirme que los acercara al menos hasta el río. Como eran 24, debimos hacer dos viajes. Realmente estábamos muy cansados todos los sacerdotes, pero ahí partimos para llevarlos, dos viajes por caminos destruidos, y con mucho calor. Pero si a nosotros nos costaba esto, qué sería para ellos tener que regresar sus 25 kilómetros caminando, con calor, y luego de los dos días de actividades en el encuentro. Estaban muy contentos y agradecidos por esta ayuda. De todos modos cuando llegamos a un campo de arroz, estaba muy inundado y no quise arriesgarme a empantanarme casi ya cayendo la tarde. Ellos mismos me dijeron que no convenía pasar con el vehículo y se dispusieron a caminar la distancia hasta el río, cruzando el campo de arroz, y saludando alegremente.

Han sido unos días de enormes gracias. Considero que es muy bueno que todos los jóvenes que vienen de aldeas a las que sólo llegamos un par de veces al año, puedan venir, rezar ante el Santísimo, aprender lo que es un Sagrario y hacer adoración, confesarse, y escuchar charlas de formación. No tenemos tiempo para hacerlo en cada aldea, por eso es tan importante que participen. Suelen ser muy responsables de hacer luego algún encuentro con los otros jóvenes que no vinieron, para poder trasmitirles algo de lo que aprendieron.

En la próxima les cuento sobre las celebraciones de Semana Santa en la misión.

Gracias por sus oraciones.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE