Encuentro diocesano de catequistas en Ushetu

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Ushetu, Tanzania, 9 de diciembre de 2019

Tan sólo tres días después de la apertura de la nueva parroquia de Kangeme, y con todo el trabajo que significó eso, se desarrolló en nuestra misión de Ushetu otra importantísima actividad de la diócesis: el encuentro diocesano de catequistas. El encargado de los catequistas de la diócesis me lo había pedido mucho tiempo antes, y yo sabía que sería un poco cansador tener esta actividad en nuestra misión, pero no podía negarme. Sobre todo porque era un honor poder recibir a los catequistas de toda la diócesis en nuestra parroquia, y sería también algo muy bueno para nuestros mismos fieles.

Les explico un poco más qué significa ser catequista en África. Los catequistas, como algunas veces les he contado, son laicos que se ofrecen voluntariamente para este trabajo. No cobran absolutamente nada por esto, y verdaderamente trabajan mucho en bien de cada comunidad. Las parroquias en esta zona son muy grandes, con grandes territorios, y constan de muchas capillas o aldeas. Por eso los sacerdotes y misioneros necesitamos de la ayuda de estos laicos, quienes guían a cada comunidad, sobre todo son quienes los congregan cada domingo para la liturgia de la palabra.

Pero también se preocupan de dar el catecismo a los niños y adultos, visitan a los enfermos, y nos avisan cuando algún enfermo necesita la visita del sacerdote. En este caso, preparan a los enfermos para recibir los sacramentos, y nos acompañan hasta llegar a sus casas… que como se imaginan, y viviendo en medio del campo, hay que conocer los lugares muy bien. También son ellos los que nos avisan si hay algún funeral, y en caso de que sea imposible para nosotros ir, ellos dirigen el funeral de los que son católicos practicantes.

Por todo esto verán cuán importante es el trabajo con los catequistas y el tratar de darles la mejor formación posible. Algunos de ellos han podido hacer algún curso de formación en las escuelas y seminarios para catequistas, pero la gran mayoría, al menos en nuestra diócesis, no han tenido esa oportunidad. Yo creo que entre los casi 40 catequistas de nuestras dos parroquias, tal vez sólo cuatro han podido asistir a algún curso de varios meses. Pero la formación es muy necesaria, ya que son una gran ayuda al sacerdote y la misión. Si ellos tienen buena formación, se ve reflejado en los feligreses. Y digamos que la vida religiosa de las aldeas depende mucho de que tengan un catequista fervoroso y activo. Los que son más perezosos en su apostolado, nos dan muchos dolores de cabeza, y nos hace lamentar que no se haga mayor bien en muchas aldeas donde la gente está bien dispuesta.

Creo que les llamarán mucho la atención las fotos que acompañan a esta crónica. Vinieron diez catequistas de cada parroquia, pues no pueden venir todos, porque sería una multitud. Asistieron en total 304, quienes estuvieron en nuestra misión por casi cinco días. Era un espectáculo ver la iglesia llena de las albas de los catequistas. Con ellos tuvimos la misa diaria, hicimos adoración cada día, confesiones, rezamos el rosario, y tuvieron muchas charlas de formación. Las charlas estaban a cargo de los encargados de la catequesis en la diócesis.

Era impresionante escuchar a este gran grupo de hombres (en su mayoría son hombres, asistieron sólo siete mujeres catequistas) cantando en la iglesia y rezando a gran voz. Un día hicimos una procesión con la imagen de la Virgen, y el espectáculo era digno de verse… ya verán ustedes las fotos. Mucha gente de la zona comentaba después sobre lo que vieron ése día, hasta los que no son católicos comentaban y decían que se ve la seriedad de la Iglesia Católica en estas cosas.

Ya también en otras oportunidades, en las recreaciones por ejemplo, se veía la gran alegría que reinaba en todos. Una noche trajimos los bombos y comenzaron a bailar y cantar cantos católicos en lengua original, en sukuma. Me traducían algunos cantos, y tenían letras bellísimas a la Virgen, a Cristo. A su vez que golpeaban los bombos con todas sus fuerzas, y bailaban sin cansarse.

El día de clausura del encuentro era el día de todos los difuntos, así que se realizó otra procesión para rezar un responso en el cementerio de la parroquia y bendecir las tumbas. Para ése día vino el Vicario General de la diócesis, para celebrar la misa y dar gracias por el encuentro vivido. Hay que poner a estos catequistas en nuestras oraciones, para que sigan adelante, para que siempre tengamos muchos catequistas, santos catequistas, y para que podamos darles mejor formación, todo lo que se pueda… para sí ayudar a todos los cristianos, y los paganos, a quienes ellos llegan cada día.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano IVE.

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