¡El P. Johntin con nosotros!

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Ushetu, Tanzania, 17 de septiembre de 2019

Mirando esta foto no he podido más que recordar aquella primera foto que me tomé con el P. Johntin en el día que llegué a Tanzania. Sólo que esta oportunidad la historia se repetía, pero al revés, porque yo lo recibí al padre en el aeropuerto de Mwanza.

19 de enero de 2013

Fue una gracia muy grande poder recibir la visita del P. Johntin en nuestra misión de Ushetu. Pensar que él fue el primer sacerdote del Instituto en venir a estas tierras, y comenzar la fundación. Siempre los comienzos son difíciles y duros. Así que a su esfuerzo y generosidad también debemos el estar nosotros aquí y ver tantos frutos.

Algunos recordarán, pero para los que no, les refresco la memoria. Hace más de cinco años, en la cuaresma del 2014, el P. Johntin tuvo un accidente en moto cuando regresaba desde una de las aldeas. El saldo más grave fue que se rompió una pierna, y tuvimos una gran odisea para poder llevarlo hasta la capital de Tanzania, para que no perdiera esa pierna. Luego de haber sido operado, viajó a Egipto a continuar su recuperación, y finalmente pasó sus últimos tres años en Italia, para poder seguir con el tratamiento. En total ha sufrido cinco operaciones, un largo calvario. Gracias a Dios ya está mejor, puede caminar normalmente, pero no puede hacer largas distancias, y forzar demasiado esa pierna. No está totalmente recuperado, pero nos da muchas esperanzas de que algún día pueda regresar a esta, su querida misión. Varias veces nos manifestó este deseo, y efectivamente tuvo el gran gesto de venir a visitarnos quince días, antes de seguir viaje para las vacaciones con su familia en Uganda.

Fue una alegría para toda la gente de Ushetu el poder verlo luego de cinco años. Algunos no se imaginaban que podrían volver a verlo, y se alegraban muchísimo de verlo caminar sin renguear. La misa del domingo estuvo repleta de gente, y fue una gran fiesta. Luego de la misa todos pasaron a saludarlo y darle la mano. Después se hizo una fiesta con almuerzo y cantos en el salón parroquial, para homenajearlo. Los días siguientes se dedicó a visitar muchas aldeas, celebrar misa, visitar gente. La verdad que hizo muchísimo bien, y nos alegraba siempre con su risa contagiosa.

Nos trajo preciosos regalos, entre ellos, de parte de la comunidad de padres del IVE de Turín, una custodia hermosa para el Noviciado y la casa de formación mayor. También trajo dos imágenes de la Virgen María, una de Lourdes y otra de Fátima, de más de un metro de altura. Una de ellas será para hacer una gruta en el noviciado, y otra para la aldea de Ibambala.

Junto al padre Johntin vino un amigo suyo, Giovanni, que quería acompañarlo y de paso cumplir una promesa. Giovanni había pedido mucho a Dios poder tener una nieta, ya que todos sus nietos eran varones. Nació la nieta, pero durante un tiempo tuvo muchos problemas de salud. Entonces él prometió que si se curaba, haría una fiesta para los niños más necesitados. Su nieta ahora goza de muy buena salud, y el abuelo se vino para cumplir su promesa en nuestra misión.

El domingo avisamos después de la misa que el domingo siguiente habría una gran fiesta para todos los niños, y que era el deseo del “babu” (abuelo) Giovanni que vengan la mayor cantidad posible. Luego de la misa habrían juegos, y finalmente compartirían la comida festiva todos juntos, premios y regalos para todos. Fue una gran fiesta… las hermanas trabajaron muchísimo y junto con los jóvenes de la parroquia y las Voces del Verbo organizaron en tan pocos días una fiesta, con juegos y comida, para más de 600 niños. Vinieron niños hasta de las aldeas vecinas.

Los juegos estuvieron muy animados, y divididos por edades, y varones y niñas. La comida fue “con todo”, y el “babu” estuvo por todos lados, disfrutando de ver tantos niños tan contentos. Y así le comenzaron a decir todos a Giovanni, “Babu”… lo que le causaba un gran gozo, como se podía ver en su rostro sonriente.

Les agradecemos por habernos venido a visitar, y sobre todo habernos traído alegría y la amistad. Hemos disfrutado mucho todos estos días con el padre Johntin y Giovanni. Y otra vez hemos comprobado lo “bueno que es Dios”. Que con tan poco que podemos hacer, y tan llenos de defectos, nos da a gozar el ciento por uno. Podemos ver, luego de cinco años, cómo Dios nos ha bendecido con vocaciones, con el noviciado, la casa de formación mayor, las hermanas y su noviciado, los apostolados, las capillas que se han podido construir, la misión que crece… y al mirar tan sólo cinco años para atrás, quedamos admirados, y sólo queda repetir “¡Qué bueno que es Dios!” El padre Johntin era el que más se admiraba, y nos alentaba a seguir adelante, ya que a él le tocó comenzar todo de cero.

Mil gracias a nuestros amigos. Y damos gracias a Dios, y aunque sean pocos años los que han pasado, damos gracias por la gran gracia de seguir… ¡firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE