Ejercicios Espirituales de los novicios

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Ushetu, Tanzania, 9 de diciembre de 2018

En verdad que no todas las cosas que han pasado en estos meses se las he podido contar. Lamentablemente porque con tantas actividades, no nos queda tiempo para escribir. Así fue que se me pasó contarles del encuentro de jóvenes de la parroquia, en la que vinieron un poco más de doscientos.

Los padres y hermanas que estuvieron a cargo de esos días me contaron del buen espíritu que reinaba en todos. Una cosa admirable fue que los jóvenes de inmediato comenzaron a confesarse, en cada rato libre, en cada momento de oración, y sobre todo en la adoración ante el Santísimo Sacramento. Ellos saben que son muchos, y los sacerdotes somos pocos, así que si se quieren confesar todos, los doscientos, deben aprovechar cada instante de esos tres días.

Y me dijeron los sacerdotes que estuvieron confesando, ¡que al segundo día ya habían acabado de confesar a todos! Esa participación en los sacramentos, hace que se dé un clima muy especial en esos días, de mucha alegría entre ellos, y con muchas ganas de aprovechar todo lo que pueden en el poco tiempo que están. Muchas veces se debieron cambiar los horarios, porque luego de las charlas, los jóvenes se quedaban preguntando, y ¡se acababa con las preguntas el recreo previsto! Hay que tener en cuenta que muchos vienen de lugares muy lejanos, más de 25 o 30 km caminando o en bicicleta.

Si bien el encuentro de jóvenes, el segundo del año, sería para una crónica aparte, prefiero al menos contarles un poco antes que no escribir nada. Perdonen lo breve. Los meses de octubre, noviembre y principio de diciembre, son especialmente destinados a las Primeras Comuniones. Junto a eso se siguen las actividades de misas en las aldeas, bautismos de catecúmenos en cada lugar (recuerden que tenemos 61 aldeas), reuniones en la parroquia, actividades en la diócesis, visita de voluntarios y benefactores, y una larga lista de “etcéteras”. A todo esto se suma que comenzaron las lluvias… en este momento en que escribo está lloviendo hermosamente. La lluvia es una bendición, y estamos en tiempo de bendiciones, lloviendo y lloviendo. Pero a su vez, en este tiempo, los trabajos apostólicos suman dificultades especiales, especialmente en la movilidad.

Los caminos se arruinan mucho. Por otra parte, la gente no llega, o hay que esperarlos, y para eso cambiar los horarios, o llenarse de paciencia para que la misa se atrase tres o cuatro horas… y todo se haga con más dificultad, sobre todo la cocina (que es con leña, al aire libre), y que las capillas quedan también descubiertas de los defectos que tienen en el techo… En resumen, tiempo de lluvias, tiempo de bendiciones de Dios, la gente está contenta con el agua y los cultivos, nosotros también, y con mucho trabajo.

Dejo para la próxima, y espero que no sea dentro de muchos días, hacerles un resumen de las Primeras Comuniones en la parroquia. Es un capítulo aparte… hicieron la primera comunión 605 niños y niñas, en siete celebraciones diferentes. Ha sido algo fantástico.

Paso a contarles de una actividad en la casa de formación, en el Noviciado “San Francisco Javier” de Tanzania. La semana que pasó les prediqué Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola a los novicios que van a recibir la sotana en el día de Navidad. Son diez en total, tres de ellos son hermanos coadjutores. Yo ya había predicado unos Ejercicios Espirituales hace un par de años a dos jóvenes laicas, misioneras, que me habían pedido hacerlos. En aquél entonces yo estaba más crudo que ahora respecto al swahili. Pero era un retiro de tres días, y les expliqué a ellas que yo “iba a hacer lo que podía”, y así fue. Ahora se trataba de un Ejercicio de cinco días, es decir, casi el doble… y había que hacer un mayor esfuerzo, pensando en mejorar, y que los Ejercicios se entiendan mejor.

Eran los primeros EE que les dábamos a nuestros novicios, y doy el testimonio que los hicieron muy bien, muy metidos en los mismos, con mucha seriedad. Aunque por mi parte, todavía falta mucho para mejorar, y seguir preparando las charlas y puliéndolas.

Para mí también fue la primera vez que vivo una semana en el noviciado, y he disfrutado del silencio y la tranquilidad de ese lugar. Poco a poco va “tomando forma”, y si bien la iglesia todavía está en construcción, y falta una casa para los sacerdotes y formadores, el sitio es muy propicio, con una vida muy austera, y alegre a la vez.

Los ejercicios, o meditaciones, los realizaban en una habitación muy pequeña, que ha sido adaptada como capilla, junto al comedor. Una austeridad casi sisterciense, si me permiten la exageración (podrán ver la foto de la capilla).

Tal vez algunos no vean la importancia que esto tiene para nuestra misión, pero en verdad que quiero trasmitírselos. Porque se trata de los primeros novicios. Son los que van adelante, y les marcarán el camino a los demás. Serán nuestros futuros misioneros en estas tierras, y en muchos otros lugares. Serán los que prediquen Ejercicios Espirituales, mejor que nosotros, en un swahili más comprensible que el mío… y a ellos queremos inculcarles el deseo de Cristo el Rey Eterno, “que a todos quieran ayudar”.

Con esta crónica también quiero pedirles que los tengan muy presentes a estos jóvenes, para que sigan preparándose debidamente a recibir el santo hábito, la sotana, con la cual se revestirán de Cristo, y la gente los identificará como religiosos.

“Tengo que escribir una crónica”, me digo muchas veces, y me da vueltas en la cabeza la idea, pero no llego al momento de sentarme a escribir, generalmente por la cantidad de actividades en las que nos encontramos inmersos. Llegados a la noche, no queda mucha lucidez mental para ello. Sin embargo como muchos de ustedes me agradecen tantas veces el recibir noticias de estos lados, me animan, y aquí estoy.

Dios los bendiga. Que tengan una hermosa preparación para la Navidad que se acerca. Recuerden a nuestros primeros novicios tanzaneses en el día de Navidad: primera imposición de sotanas del IVE en tierras tanzanas.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE