Campamento de catequesis en Nyasa

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Tanzania, 5 de julio de 2019

Si bien no puedo ahora contarles en detalle de todos y cada uno de los campamentos de niños y niñas que hicimos durante este mes, comienzo por relatarles la visita a uno de ellos, ya que puede darles una idea de lo que se vive en cada uno de ellos. Por ahora les digo que estamos terminando un mes donde realizamos doce campamentos de catecismo, con un total de 1.392 niños y niñas. Ha sido un gran esfuerzo sobre todo del P. Víctor, del diácono y los novicios, y también de las hermanas, quienes han organizado los campamentos de nuestro centro, y han visitado varias veces todos los campamentos, con mucho sacrificio, con mucho trabajo y durante muchos días. Podríamos decir que ha sido un mes entero de trabajo a pleno.

Una de las primeras visitas que hicimos fue al campamentos de varones del centro de Nyasa. Por estar ya en tiempo de sequía pudimos hacer el camino corto, pasando por el cauce del río seco. Es increíble pensar que el año pasado tuvimos que cruzar más de 200 metros con una canoa hecha con la corteza de los árboles. Por esta razón, si bien el camino está muy malo, y en gran parte es un simple sendero, nos parecía y comentábamos que el camino “estaba muy bueno”. Entonces se nos hizo muy breve el viaje, tan sólo de una hora.

Este centro es uno de los dos más pobres, sin embargo con gran riqueza humana. Sobre todo porque la mayoría son nuevos cristianos, convertidos hace poco, bautizados de grandes… y con gran fervor. Hace seis años atrás sólo contaban con una pequeña capilla de barro, como les he contado en otras oportunidades, y ahora ya tienen una gran iglesia, que sigue mejorando. A esta aldea fue que trajimos la imagen de la Virgen de Fátima. Como era un campamento de catequesis del centro, estaban todos los varones de las nueve aldeas de esa zona. Cuando nos acercábamos a la capilla, estaban los niños junto con los catequistas esperándonos en el camino para darnos la bienvenida. Esto siempre nos emociona y alegra, al ver en medio de absolutamente “la nada”, este grupo de cristianos que crece y crece. Nos recibieron en el camino con cantos y aplausos, y luego caminando detrás del vehículo hasta llegar a la iglesia.

Sobre todo para los niños es una gran alegría que venga el padre con los novicios para visitar el campamento, porque es realmente “el día esperado”. Las razones son muchas, como el hecho de tener juegos, competencias, premios… las cosas que más los atraen. También es el día de poder tener confesiones, otras charlas de catequesis, y de manera muy especial, es el día en que tienen misa y pueden comulgar.

Apenas los saludamos comencé a preguntar si habían chicos de cada una de las nueve aldeas… y para mi sorpresa, como pocas veces había pasado en otros años, habían chicos de todas las aldeas, un total de 50 varones. La semana siguiente estuvieron las niñas, que fueron 120. Sumando un total en Nyasa de 170 niños y niñas. Recuero que el primer campamento que hicimos por el año 2015… hubieron 34 niños y niñas en total. Verán porqué mi alegría al ver tantos, y constatar, en concreto, que el numero de cristianos aumenta año tras año. Y no sólo el número, sino también la calidad. Muchos de estos chicos ya llevan sus dos o tres años de catecismo, con sus campamentos más. Al hacerles preguntas de catecismo, nos sorprenden estos niños de campo, de los cuales muchos no asisten a la escuela, responder con exactitud y seguridad a las preguntas. Por eso mismo, para felicitarlos y animarlos, les hicimos el regalo de una pelota de fútbol para los días del campamento y para la catequesis de cada semana. Explotaron en un gran aplauso y gritos de alegría.

Mientras cantaban y rezaban el rosario, confesé a todos los que necesitaban. Luego tuvieron una clase de catecismo, y comenzamos la Santa Misa. Después de la Misa nos fuimos a los juegos. Guiados por los novicios, se dirigieron cantando y corriendo hacia la cancha de fútbol de la aldea. Al pasar por el pequeño poblado, se convirtieron en el centro de la atención de todos, como siempre. Esto es un gran apostolado en medio de un mundo pagano, que ve con admiración la educación que se les da a los cristianos, y es un motivo, muchas veces, para acercarse a la iglesia.

En el campo deportivo comenzaron los juegos de campamento, competencias, y partidos de fútbol. Los que esperaban su turno de juego se entretenían con competencias debajo de la sombre de un árbol. Con los catequistas que estaban armamos un “picadito” como se dice, un partido improvisado al costado de la cancha, e invitamos a los niños que estaban sin hacer nada. Nos hemos divertido a mas no poder, jugando el padre, los novicios, catequistas y niños en la cancha de fútbol, sin otro fin que ése… divertirse. Al mirar ése ambiente campamentero, he disfrutado mucho. Era realmente el clima de los campamentos que yo mismo he disfrutado desde chico, y me trajo gratos y alegres recuerdos.

De regreso a la capilla, otra vez atravesamos el pueblo cantando, y haciendo “santo lío”. Ya hacía un calor terrible, así que luego de refrescarse un poco en la sombra, almorzamos cerca de las tres de la tarde. Siguieron otros juegos, y finalmente les dejamos regalos y premios a los más esforzados.

Los chicos nos agradecieron mucho y nos saludaban con gran alegría. Están felices de saber que pronto tendrán cada vez más misas, gracias a la casa que estamos casi terminando en ese lugar, para los misioneros. Una casa para poder quedarse algunos días cada mes, sobre todo en la época de lluvias, y de esa manera poder celebrarles misas en todas las aldeas antes de regresar a la parroquia. Esta casa también podrán usarlas las hermanas, para hacer misiones, y fortalecer el trabajo de evangelización de estos lugares tan apartados, verdaderos territorios de misión a los paganos.

Me despido pidiéndoles que recen por estos niños, por la perseverancia de todos ellos. Y les agradezco a todos las oraciones y la ayuda material, a los que han podido colaborar, ya que es una inmensa alegría poder llevarles regalos tan sencillos, que los pone felices. Les hemos dado como ayuda: aceite, azúcar, arroz, caramelos, y elementos de deporte, para cada uno de los campamentos.

En las próximas crónicas les contaré de los demás campamentos. Nos faltan seis más en el mes de septiembre, donde completaremos los 18 campamentos de catecismo de este año 2019 de las dos parroquias.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE.