Brujos y curanderos

En Uncategorized

San Luis, Argentina, 26 de octubre 2017

En mis días de vacaciones, en varias ocasiones, me preguntaron si en donde misionamos habían brujos o esas cosas. Es verdad que si bien los he nombrado en varias ocasiones, nunca me dediqué a escribir especialmente sobre este tema. No sé si les va a gustar esta crónica, pero es un realidad de nuestra misión, y de la sociedad en la que vivimos y debemos evangelizar. Es parte de nuestra vida cotidiana, podríamos decir, porque es el paganismo con el que nos encontramos a diario.


Antes de entrar en la cuestión, les explico de la dificultad de escribir sobre esto. Sobre todo porque no se trata de un estudio científico sobre el asunto, por varias razones. Entre ellas, la primera que encontré, es que no hay mucho material escrito sobre las supersticiones en Tanzania. Y la segunda, es que si hay algo escrito, es poco accesible para nosotros… es decir, entendemos, pero con un poco de dificultad, por la barrera idiomática, y cultural. Es decir, en swahili es difícil entenderlos bien cuando de estas cosas, ya sea oralmente o por escrito. Pero a la vez, es difícil para nosotros, que no conocemos a fondo la cultura, y hay términos y creencias que quedan totalmente en oscuridad. En pocas palabras, lo que les voy a decir ahora sobre los brujos y curanderos es fruto de haber leído varios artículos, y sobre todo de las conversaciones con nuestros feligreses, con los catequistas, y de la experiencia personal en nuestra misión, en mi caso, experiencia de cinco años. Como aclaración, las fotos que ven, son casi todas de la web, porque es verdaderamente difícil poder encontrar la oportunidad de fotografiarlos… porque obran a escondidas, y mucho más si somos extranjeros, y misioneros. A lo cual se suma otro detalle: formalmente la brujería está prohibida por la ley en Tanzania, aunque se practique, y la mayoría crea en estas cosas, es un delito.

La policia revisando los elementos utilizados por un brujo

¿Hay brujos? Sí, hay, pero podemos decir que hay brujos y hay curanderos… “pequeña gran diferencia”, podríamos decir.
En primer lugar se distingue entre el brujo y el brujo-curandero… usan palabras diferentes, y ellos mismos saben de la diferencia en gravedad. El curandero es llamado Mganga wa kienyeji, es decir, “doctor originario” o algo así. Es el que usa hierbas, polvos, aceite, etc. para hacer gualichos, especialmente para las enfermedades. Lo que sucede es que de entrada mezclan la superstición, hacen cosas irracionales realmente… llegan a adorar alguna piedra, tronco, o lo que sea. Se visten de forma estrafalaria, usan brazaletes en las piernas y brazos, con tiras de cuero, tela, plumas… Creen que todo tiene poder mágico. Y esto va muy acorde al animismo que han heredado, de siglos. Creen en “los espíritus”, que ni saben qué son esos espíritu… no los relacionan propiamente con el demonio.


Vamos a algunos ejemplos… una señora vino una mañana a mi despacho parroquial, a pedirme una especie de exorcismo porque “tenía un espíritu”. Le pregunto por qué pensaba que tenía un espíritu, y me dijo que le dolía la mano. Bueno, por supuesto que en la respuesta pastoral le di la bendición (que no se niega a nadie), y la mandé al dispensario de las hermanas, para que la atendieran y le dieran la medicina adecuada. Probablemente esta mujer ha venido luego de una decena de veces de ir al curandero, que le recete mil cosas, que haya gastado dinero (como la hemorroísa del evangelio), hasta decidirse a venir al padre (por la bendición) y las hermanas (por el dispensario y la atención médica). Puedo contar por miles los casos los que dicen que tienen un espíritu porque “se caen”, o se desmayan. Otras veces han tenido algún ataque de epilepsia o de asma… y siempre la respuesta es que “tiene un espíritu”.


El caso más llamativo me lo contaron las hermanas, y sucedió antes de que yo llegara a Tanzania. Una niña de unos diez años sufría de ataques. La familia la llevó al curandero-brujo, que además era su propio abuelo. Él decidió que había que sacar a ese espíritu… luego de algunos tratamientos fallidos, aplicó el siguiente: hacerle pequeños tajitos con una hoja de afeitar, desde la planta de los pies, por todo el cuerpo, hasta la coronilla de la cabeza. La niña fue llevada por la familia en estado crítico al dispensario de las hermanas. Las religiosas, no podían creer lo que veían, y mucho menos las explicaciones de los papás… por cierto, el abuelo no vino. Cuando la estaban atendiendo, comenzó con un ataque de asma, y allí la familia comenzó a decir: “¿Ven? ¡Tiene un espíritu!” Las hermanas le pusieron oxígeno, y el “espíritu” se fue. Le llevó un buen tiempo a la niña el recuperarse… sobre todo de los tratamientos del querido abuelito con poderes mágicos.


Los curanderos-brujos también hacen pócimas para todo lo que se les ocurra… es decir, nunca van a decir que no saben, o derivarlo a otro especialista. Se pierde un cliente, fama y dinero. Hay pócimas, aceite, por ejemplo, para poder encontrar mujer y ponerse de novio… O si se cae la pared que estaban levantando, o si se quema el techo de paja… llaman al curandero-brujo… el cual entierra huesos, tierra, sangre de animales, en fin, todos los disparates que se les ocurran.

Ahora… ¿qué es lo grave de esto? No sólo el daño físico, que no es cosa de poca monta. Sino el daño que se sigue de seguir viviendo en estas creencias, atemorizados… Muchas veces me han escuchado hablar de que hay mucho paganismo. Nos enfrentamos con estas cosas en la evangelización de estas tierras. Hasta hay cristianos que creen en estas cosas… que van al curandero-brujo para que les pongan unas cuerdas con huesitos o pelotitas en la cintura del bebé. Cuando los vamos a bautizar nos fijamos, y muchos de ellos los tienen, se llama hirizi. ¿Para qué sirven?, les preguntamos, y nos responden que “para protegerlos”. Ninguno de ellos saben qué tipo de protección y contra qué… pero “por las dudas”. Los más católicos, saben que es superstición, y se las sacan. A cambio, está el poder del bautismo, y los sacramentales… reciben en su lugar una medalla de la Virgen, bendecida. A cambio también, la tranquilidad, y paz espiritual… sin temores. Es llamativo como estas creencias los mantienen siempre en el miedo, la ignorancia, y los vicios.
Podría seguir enumerando casos y ejemplos… pero no es cuestión de cansarlos. Me queda todavía hablarles de los brujos, propiamente hablando, a quienes llaman Mchawi… y brujería se dice uchawi. Y les cuento esto porque la palabra Mchawi designa a alguien malo… hace maldades, y muchas veces bien grandes, como matar personas. A veces basta acusar a una mujer de que es bruja, para que la linchen, o la manden a matar. Un brujo (varón), puede mandar a matar una bruja (mujer), porque hay sospechas de que usa brujerías, o que ha envenenado a algunas personas… Personas que han muerto sin saber de qué han muerto, tal vez hasta de algun cáncer o ataque al corazón, o alguno tuvo un accidente… en fin todo se atribuye a la “brujería”, y a veces a alguna “bruja” en particular. Pero muchas veces son acusaciones falsas, sin embargo hace que estas personas corran verdadero peligro de muerte.


A veces hay asesinatos muy macabros, que no voy a contar en detalle. Pero se dan, y en nuestra parroquia, si no me equivoco, hemos tenido al menos un caso por año… de alguna persona asesinada a machetazos, por algún desconocido. En un caso lograron atrapar al atacante, y sufrió la misma suerte de su víctima, al ser alcanzado por la turba indignada. Pero en otras ocasiones, nadie sabe… viene alguien en la oscuridad, ataca, y desaparece en el descampado. En una crónica les conté de una señora que iba a la iglesia todas las semanas, y era miembro de la comisión de una capilla, que fue atacada delante de su esposo y sus hijos… en una zona de la parroquia donde hay mucho paganismo, y donde casi todos los años pasa algo como esto.


Pueden atribuirle a Uchawi (brujería) todas las desgracias… por ejemplo un accidente, o una enfermedad. Les tienen mucho miedo a los brujos, y son realmente malos. Es difícil saber dónde están, y cuáles son… y a veces hay una delgada línea a traspasar entre el curandero-brujo, y el brujo. A veces alguien mata o envenena a otro para recibir fuerza, “apoderarse” en alguna manera de su espíritu. Esa persona recurre por estas pócimas al mchawi (brujo). Por ejemplo, cuando estuvo el obispo de visita pastoral, estuvimos yendo a celebrar misa a todos los extremos de la parroquia, hasta los puntos más alejados. En las misas, como eran solemnes, poníamos la mesa con las ofrendas (dones de pan y vino), en la entrada de la capilla, para la procesión. El obispo nos dijo que no convenía, porque como había tanta gente, y no sabíamos… alguien podía poner alguna cosa en el vino… Nadie sabe, nos decía, hay que tener cuidado.


Y por eso mismo, nosotros nos cuidamos… los misioneros. No hemos tenido ningún ataque directo. Recuerdo sólo en una oportunidad en que manejaba la camioneta y en el camino veo a cinco personas caminando… al acercarme hicieron ademán de que me detenga. Yo bajé la velocidad, y cuando estuve cerca vi que esgrimían algunos palos, así que no hice más que acelerar un poco y se apartaron dejando un espacio. Al pasar por al lado pude verlos pintados, con amuletos, rastas, brazaletes y collares con huesos y plumas… y gritaban. Al llegar a la parroquia le pregunté al catequista Filipo qué significaba eso, y me dijo que podían ser brujos o curanderos, que a veces van en grupos o solos, pidiendo dinero a la gente, yendo a sus casas, y los asustan y atemorizan de que si no los ayudan, les va a pasar algo a ellos o a su familia.

Entre las peores atrocidades cometidas por estos brujos que hemos escuchado en Tanzania, se encuentra la matanza de albinos, una verdadera cacería de esta gente que nace con problemas de piel… pero me parece que este punto merece que lo tratemos aparte, porque hay bastante para decir, y me parece que termina de darnos una idea acabada de lo que digo con respecto a lo perverso y degradante que significa la brujería, y la superstición.

El Primer Mandamiento condena la brujería, la magia y todo tipo de adivinación: ‘Yo Soy el señor tu Dios…no tendrás dioses extraños delante de mi’ (Ex 20:2-3). La brujería es un acto contra el primer mandamiento, y de allí su gravedad objetiva, llegando al odio a Dios o la adoración del demonio… quien muchas veces pide verdaderos sacrificios humanos.
Contra todo esto, es necesario en verdadera evangelización. Es necesario que esta evangelización sea profunda y capaz de calar hondo. Y esto sólo es posible tomando en serio el espíritu misionero de la Iglesia.


Y esto que se aplica tan directamente en una tierra de misión ad gentes (a los paganos) como en la que nos encontramos, se encuentra en toda nuestra sociedad actual, en occidente, en nuestro mundo “civilizado”… Es necesaria una evangelización profunda.
¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE.