“Como ángeles que bajan desde el cielo”

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Hay un canto en swahili, de la liturgia, que dice: “kama malaika washukao kutoka mbinguni”, es decir “como ángeles que bajan desde el cielo”… Y eso nos recuerda siempre este tiempo de primeras comuniones en la parroquia de Ushetu.

Ya es el tercer año en que podemos hacerlo más organizado, como una celebración propia. Como les he contado, antes los chicos venían a hacer su primera comunión como una cosa más, un día como cualquier otro. Venían vestidos con sus vestimentas diarias, pobres y raídas… a veces se sentaban en el piso, entre los demás niños. Pasaban entremezclados con todos, y una vez terminada la Misa, regresaban a sus casas.


En una ocasión, un día en que habíamos bautizado a un grupo de niños de entre nueve y doce años, mientras volvíamos con la camioneta, en el camino vi que algunos de ellos regresaban solos a sus casas… iban felices, pero realmente solos, ni el papá ni la mamá ni nadie con ellos. Al pasar por el centro del pueblo identificamos algunos de los recién bautizados, quienes llegaban a sus casas para sentarse junto a sus hermanos alrededor de la olla de comida. Lo vimos con cierta pena, sobre todo nosotros acostumbrados en nuestras tierras a que estas ocasiones son celebradas, y sobre todo dignificadas con una fiesta, para expresar lo grandioso de lo que se ha recibido.


Por eso es que ahora nos esforzamos en que se celebren las primeras comuniones. Las hacemos por centro, es decir, que se hacen siete ceremonias, donde se reúnen y se les festeja a todos los niños de las aldeas que pertenecen a cada centro. Les hemos insistido en que se preparen con el catecismo y la confesión, pero que también preparen un festejo, en la medida de sus posibilidades. Nosotros como parroquia les damos una pequeña ayuda, así en el festejo puede haber alguna gaseosa, algo de carne, y las hermanas regalan una torta.

Preparamos algún regalo, que es más que sencillo, este año ha sido un dulce, una estampa y un rosario. Pero con estas cosas se van felices. Sin embargo, una de las cosas que hace tan bella esta fiesta, es que se preparan con lo mejor que tienen. Las niñas se visten de blanco, y los varones con una camisa blanca y pantalón negro. Realmente parece que Ushetu se viste de fiesta, con estos “ángeles que bajan desde el cielo”.


Les cuento lo que han sido los festejos de las primeras comuniones, aprovechando los relatos de los padres Víctor y Jaime, que ya han estado en estas ceremonias en los centros de Ubagwe y Nyassa. Estos son los lugares más pobres y alejados de la misión. Hemos comenzado con ellos porque como están cayendo las primeras lluvias, si lo dejamos para más adelante, se complica mucho… y como nos pasó algún año, no hemos podido llegar, porque crecen los ríos que hay que cruzar para llegar hasta esas zonas.


Nos cuenta el padre Víctor que los preparativos de las primeras comuniones de Nyassa consistieron especialmente en lo espiritual… el día 14 de octubre tuvieron lugar las confesiones. Siempre recibidos calurosamente por los habitantes de esos lugares, donde vamos pocas veces, y nos esperan con cantos y con un fervoroso “Karibu sana!!” (Bienvenidos!!).


Sin perder tiempo, después de un té con chapati, comenzaron las actividades. Entraron a la nueva iglesia para rezar y encomendarse a nuestra patrona La Virgen de Lourdes y San Juan Bosco. Les dieron una pequeña charla acerca de la Comunión y qué es la Eucaristía, que comprendan bien lo que se recibe en la Hostia Consagrada, los pasos para hacer una buena confesión, etc. La gran mayoría respondía con acierto. Después los postulantes les hacían un pequeño examen de las cosas más esenciales que deben saber para hacer la comunión. Los que aprobaban, inmediatamente hacían su primera confesión. Para esta ocasión estuvieron el padre Jaime y el padre Víctor escuchando confesiones.


Los chicos eran en total unos cuarenta y tres, sin contar los que no habían podido venir por no tener permiso de los papás, o porque habían faltado demasiado al catecismo, o simplemente no estaban registrados en las listas de la parroquia como alumnos de éste año. Lamentablemente dos hermanitos no pudieron asistir el día de la primera comunión porque falleció la mamá… Por cierto que veremos la manera de que puedan recibir la Eucaristía y tener su pequeño festejo.

El día de la ceremonia en Nyassa, fue el P. Víctor acompañado con el P. Orazio, recientemente llegado a la misión. “Esta vez, por gracia de Dios, me tocaba a mi”, dice el P. Víctor. Lo expresa así porque todos los sacerdotes queremos participar de estas ceremonias, que son siempre tan lindas, especialmente en los lugares más alejados, donde se ve gran sencillez y alegría junto a la pobreza material. Es como que brilla más la alegría, porque es realmente sobrenatural. El grupo que fue para Nyassa se componía del P. Orazio preparado con la maleta de magia, las hermanas con la torta de fiesta, los postulantes encargados de audio, los monaguillos con la maleta de sacristía, y el P. Víctor preparado con los regalos.


Salió el “equipo misionero” con gran alegría y a su vez con temor de que se demoraran en llegar los niños, ya que la noche anterior había llovido mucho y los que viven más lejos se les hace muy difícil llegar al centro de Nyassa bajo la lluvia (a veces una o dos horas caminando). “Pero sabíamos que ése día era para los niños -dice el P. Víctor-, las personas de importancia en ese día, y para nosotros, lo que podríamos llamar “día perdido”, tendría que convertirse en “día de compañía a nuestros niños”.


Mientras se esperaba que llegasen todos rezaron el rosario, y el P. Víctor aprovechó para confesar otro buen rato. La Misa fue simple, con las primeras comuniones como centro.


Luego de la misa recibieron los regalos: un dulce, con un Rosario y una estampita de Santo Domingo Savio. De allí al festejo, en una casa cercana a la capilla. Verán en las fotos los chicos sentados en el piso, sobre plásticos, y felices con su “soda”… y mucho más con la “ceremonia de la torta”. Recordemos que cada uno recibe apenas un pedacito… todo el mundo se pone feliz, es realmente una fiesta.


Nos decía el P. Víctor: “Yo diría que en estos tiempos Ushetu se viste de blanco, “kama malaika washukao kutoka mbinguni”, ya que estos niños lucen impecables entre las plantas que empiezan a brotar y las semillas que empiezan a nacer por las primeras lluvias. De modo semejante estos niños que se bautizan y otros que reciben la primera comunión, en estos tiempos alegran y renacen por el agua, brillan en medio de estos campos como bellas rosas blancas que adornan estos parajes. Impresiona ver la devoción y la fe con que reciben este sacramento, y de seguro Jesús también se alegra, de darse como comida a estos pequeños que lo reciben con corazón puro e inocente”.


¡Viva la misión!
¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE.