Alegría de la vocación sacerdotal

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El P. Johntin, quien es mi compañero de misión en Tanzania, hoy cumple diez años de sacerdote. Algunos recordarán que el 9 de abril de 2014 tuvo un infortunado accidente cuando regresaba en moto de la visita a una aldea, y desde entonces se encuentra convalesciente de su pierna. Ya ha tenido cinco operaciones, y este mes le espera otra más.Hace ya dos años que está en Italia, y sigue con su recuperación. Lo consideramos un miembro importantísimo de nuestra misión, porque nos recuerda, reza por nosotros, y ofrece sus sufrimientos. Por eso, sigue siendo nuestro compañero de misión.
Si le quieren enviar saludos, pueden hacerlo a su dirección de correo electrónico johntinlokang@ive.org
Estará feliz de recibir saludos y palabras de aliento. Él puede leer en español, italiano, e inglés.
Recemos por él, y para que pueda regresar a esta misión de Tanzania.
Les dejo un escrito que hizo el P. Johntin para agradecer por sus 10 primeros años de sacerdocio.
¡Firmes en la brecha!
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ALEGRIA DE LA VOCACION SACERDOTAL 01/05/2018

Queridos Padres, Hermanos, Seminaristas, y Novicios…
Con gran alegría quiero compartir con todos ustedes mi felicidad por mis diez años de ordenacion sacerdotal.
Agradezco a Dios por haberme elegido, dándome la vocación sacerdotal, religiosa y misionera.
Agradezco inmensamente a nuestra familia Religiosa del Verbo Encarnado por haberme aceptado, formándome para llegar al Sacerdocio.
Agradezco a los formadores y a los sacerdotes que fueron a tierra de misión, especialmente los que llegaron a África, como el P. Carlos Ferrero, el P.Rubén Quisver, y el P. Sergio Armando Perez. Fueron ellos quienes me ayudaron a conocer el Instituto.
Agradezco al P.Marcello Gallardo, quien era el provincial del Instituto en Egipto en aquellos tiempos.


No me olvido del P.Diego Cano que me asistió durante mi primera operacion despues del accidente, y quien sigue rezando por mí, junto con las Hermanas y los fieles en Tanzania, como ustedes también, para que un día pueda regresar a la misión.
Tambien agradezco al P. Emanuel Martelli, quien era el provincial en Egipto durante mi misión en Tanzania, y a todos los padres de la provincia que me acompañaron durante el tempo del accidente. También a la Madre Merixtell, provincal en Egipto y todas las Hermanas Servidoras que fueron muy generosas y atentas en mi convalescencia.
Además agradezco al P. Carlos Buela, nuestro fundador, quien reza por todos nostros sus hijos misioneros y misioneras, en particular por los religiosos y religiosas enfermos.
Agradezco al superior general actual, el P. Gustavo Nieto, y al P. Walker (Superior General precedente), y a todos sus consejeros de la casa general, por sus oraciones y ayuda.
También agradezco a los PP. Ernesto Caparrós, Fernando Vicchi, Daniel Cima, Marcelo Cano, y a todos los sacerdotes de la Provincia de Italia por sus oraciones y ayuda.
Además agradezco a la Madre Superiora General y a todas las Servidoras de nuestra Familia Religiosa.


San Pablo Apóstol nos hace entender la grandeza de la vocación sacerdotal, que es para toda la vida, porque dice el santo: “Tu eres sacerdote para siempre a la manera de Meleckisedek” (Ebr 7:17).
Con estas palabras recibo gran alegría y felicidad por mi vocación sacerdotal, porque más allá de toda mi situación de mucho dolor y sufrimiento, de cantidad de operaciones que he tenido en mi pierna, me alegro inmensamente porque ¡soy sacerdote de Cristo para siempre! Estas parabras son un consuelo para mí, y espero que lo sean también para todos ustedes.
En el próximo mes mayo tengo otra operación, que será de mucho dolor y sofrimiento. Ciertamente que esta es una prueba muy fuerte para mí. Han pasado cuatro años y he tenido siete operaciones en mi pierna, pero todavía sigue infectada. Pido a Dios con las palabras de Jesús en el huerto de los olivos: “Padre, si quieres, aleja este cáliz de mi, pero no se haga mi volutad sino la tuya” (Lc 22:42-43).
Confío en el Señor Jesús, Sacerdote Eterno, esperando que todo irá bien, y de esta manera pueda continuar mi ministero sacerdotal y misionero.
Agradezco de corazón a Don Eugenio, sacerdote amigo de nuestra familia religiosa, que me ha recibido en su parroquia. Ya son dos años que me acompaña con gran caridad paterna y sacerdotal.
Muchos saludos a todos.
En Cristo y María.
P. Jontin Lokang, IVE