Agua para Ibambala

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Ushetu, Tanzania, 19 de julio de 2018

Un tiempo antes de la procesión de Corpus Christi en Ibambala, pudimos recibir una donación para excavar un pozo de agua en esa aldea. Ellos nos habían hecho un pedido formalmente, escribiendo una carta en nombre de todos los fieles. Es una villa muy poblada, donde hay muchos paganos sobre todo, pero también protestantes y musulmanes en menor cantidad.

La población total puede ser superior a los 2.500 habitantes. Sin embargo sólo tenían los estanques naturales de agua para poder sacar agua, lugares donde se junta el agua de lluvia, o donde brota un poco de agua pero muy sucia.

Dios escuchó sus oraciones y pudimos conseguir la ayuda. Comenzaron los trabajos para buscar el lugar más apto para excavar. Los ingenieros vinieron a medir, y buscaron en muchos lugares. Fueron hasta el lugar donde generalmente la gente busca el agua. Allí aproveché a sacar algunas fotos de donde sacan el agua.

En uno de los pozos, que tiene agua de color blanco, hasta habían colocado una pequeña puerta para poder candado, y así impedir que la gente saque el agua sin permiso, o para pedirles que paguen, sobre todo en el tiempo en que el agua comienza a acabarse en las inmediaciones. Destaquemos que el agua que sacan de esos lugares, no la filtran ni la hierven.

Se propusieron dos puntos principales donde se excavaría. Había mucha expectativa en todos, incluyendo los representantes del gobierno que allí viven, muchos de los cuales no son católicos. El día en que comenzaron los trabajos de excavación se juntó una verdadera multitud para observar.

Los niños de la escuela primaria al salir del colegio venían a quedarse cerca de la excavadora. Fuí esa mañana para ver cómo iban los trabajos, y me puse debajo de un árbol a cierta distancia, un poco más tranquilo. Venían muchas personas a saludar, muchos de los cuales yo no conocía, y agradecían insistentemente la ayuda.

Sin embargo, cuando por la tarde fuimos a ver otra vez cómo avanzaba la excavación, para nuestra sorpresa encontramos la máquina detenida, un gran silencio, y nadie observando. El que guiaba al grupo de trabajo nos dijo que habían excavado casi 70 mts, sin éxito, y que no tenía sentido seguir, porque era pura roca granítica de gran dureza. Finalmente decidieron dejar los trabajos y volver a buscar puntos de perforación. Vieron que un buen lugar era en un terreno más abajo, pero estaba anegado por ser tiempo de lluvias y los camiones se enterrarían en el barro por el peso de las máquinas. Volverían una vez que terminen las lluvias. Hubo gran desazón en todos… sin embargo les dijimos que no dejen de rezar para pedirle a Dios su bendición.

En el ínterin llegó el tiempo de la Solemnidad de la Eucaristía, y nosotros habíamos decidido que la procesión partiera desde el “nuevo pozo de agua”. Los paganos se enteraron, al ver que estábamos caminando haciendo el recorrido para la procesión y viendo los lugares para los altares, y comenzaron a decir: “Los católicos van a hacer una ceremonia para que se encuentre agua”. Primero me  causó un poco de gracia, pero después me puse a pensar que tal vez era el medio que Dios quería usar para atraer a esta gente, y además que todos viéramos que realmente era un don suyo el poder obtener agua.

Fue así que cuando llegamos al día del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, estando la multitud reunida para comenzar la procesión con el Santísimo, les dije que en las oraciones de este día le pediríamos a Jesús la gracia de encontrar agua para el pueblo. Cristo nos daría su bendición, desde la Eucaristía, hacia los cuatro puntos cardinales. Yo sabía que para la fiesta estarían presentes no sólo los católicos, como me habían dicho, sino muchos paganos también. Así que todos escucharon la intención por la que deberíamos pedir, y ofrecer el sacrificio de ése día, con sus kilómetros de caminata, la larga procesión y la misa.

Toda la celebración fue con mucha solemnidad, como les conté en la crónica anterior. Esa misma tarde llegaron al pueblo los camiones para la nueva excavación. Esa fue la primera sorpresa, porque no me habían podido avisar que venían. El lunes, el día siguiente, realizaron la excavación… ¡y se encontró agua! Fue una gracia de Dios inmensa, y la gente estaba feliz. Me contaron que del gobierno un par de veces habían intentado sin obtener éxito, y a la vez cobrando un impuesto a la gente. En este pozo no se ha encontrado gran cantidad de agua, es decir, no se podrá poner una bomba eléctrica, pero para una bomba manual sí es suficiente. Lo bueno es que no se acabará en el tiempo de sequía, y parece es agua de buena calidad para consumo humano. La empresa que excava lleva muestras a la ciudad para hacerla analizar, y así nos informaron.

Dios mediante el próximo domingo, 22 de Julio, el P. Víctor realizará la misa en la iglesia de Ibambala, y después irán en procesión hasta el lugar de la bomba de agua, para hacer la bendición. En ése acto también se hará entrega oficial del pozo de agua a las autoridades del pueblo, para que lo administren y lo cuiden. Esta obra será destinada para todos los habitantes, sin tener en cuenta el credo o no credo, en el caso de los paganos. Es un modo de demostrar también cómo Dios cuida de todos, y es el dador de todos los dones.

Trataremos de colocar un recordatorio en el lugar, con alguna cruz, e inscripción que les recuerde las palabras del Maestro: “El que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.” (Jn 4,14) Y aquél ferviente pedido de la mujer: “Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla.” (Jn 4,15)

Dios conceda a todas estas almas saciar también su sed de Dios y de la verdad.

¡Firme en la brecha!

P. Diego Cano, IVE