Agradecimiento del P. Johntin, IVE

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Ushetu, Tanzania, 2 de junio de 2017.

Hay muchos que me preguntan por el P. Johntin, cómo está su salud, por dónde anda… para los que no saben, o se han agregado a esta historia de la misión hace poco, el P. Johntin tuvo un accidente de motocicleta en abril del año 2014, regresando de la visita a una aldea. He escrito crónicas de esos días, y los que deseen, pueden buscarlas y leerlas. En resumidas cuentas, ya ha tenido cinco o seis operaciones en su pierna… no puedo recordar cuantas veces lo han operado. El 26 de mayo pasado ha tenido lugar la última, y Dios quiera que sea la definitiva, porque el padre siempre añora regresar a la misión de Tanzania, y verdaderamente lo extrañamos y necesitamos. Ayer escribió este agradecimiento que quiere que les haga llegar a ustedes. Sigan rezando por él, y algún día les daré la grata noticia de que ya está con nosotros otra vez.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE.


Agradecimiento del P. Johntin

Espero que estén todos muy bien. Yo ya estoy en casa. La operación de la pierna duró cinco horas. Gracias a Dios todo salió muy bien. El primer control será dentro de una semana, y después serán cada dos semanas, junto con toma de radiografías. Hermanos todos en la misma  Familia  Religiosa, les agradezco por sus oraciones  y por su acompañamiento dese el nueve de abril del 2014, cuando tuve mi accidente. Vuestro acompañamiento y oraciones no me han faltado nunca. Decía San Marcelino Champagnat que el religioso, la religiosa, nunca están solos, porque durante su sufrimiento y en el momento de su muerte, sus hermanos religiosos lo acompañan con súplicas y oraciones a Dios a su favor. En mi caso desde 2014 ustedes han estado rezando por mí, y todos los miembros del Instituto rezan para que yo pueda regresar a la misión del Instituto en Tanzania.

Por eso yo canto un himno como misionero religioso: ¡Qué maravilloso ser misionero religioso y pertenecer a una Familia Religiosa, que ruega día y noche por su hermano en religión!

Agradezco mucho Don Eugenio, el párroco de donde estoy viviendo aquí en Italia, que es un gran amigo del Instituto y de sus miembros, y quien me trata con gran caridad sacerdotal.

Agradezco a todos por sus oraciones, a la Familia Religiosa del Verbo Encarnado, y pido la intercesión de la Virgen de Fátima para que me sane y pueda volver a la misión.

¡Que viva la vida religiosa y consagrada!

En Cristo y María.

P. Johntin Lokang, IVE.