Noventa mil almas a nuestro cargo

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Dar es Salaam, 29 de octubre de 2018.

Con esta crónica quiero terminar de contarles sobre la apertura de la nueva parroquia en Tanzania. En la fiesta de inicio de la parroquia de Nyamilangano todo estuvo perfecto. Nos acompañó mucho el día, que amaneció muy despejado como es oomún en este tiempo de sequía, pero sobre todo bastante fresco. Los preparativos en Nyamilangano estaban muy bien.

Las hermanas trabajaron mucho con la gente para todo lo relacionado con la comida. Les recuerdo que había que recibir a todos, y darles desayuno y almuerzo, calculando unas ochocientas personas. Las Servidoras y algunas cocineras estuvieron hasta altas horas de la noche para cortar y cocinar la carne, terminando casi a las 2:00 am. Por la mañana del día siguiente todo estaba muy bien afuera y adentro de la iglesia, aunque faltaba armar todo y disponer los lugares, bancos y sillas. El terreno estaba muy limpio y ordenado, los jóvenes habían ayudado especialmente a esto el día anterior.

Fue realmente un día de fiesta grande, y se notaba gran alegría en todos. La gente de Nyamilangano sabía que estaba asistiendo a un hecho histórico, que podrán contar a sus hijos y nietos: “que ellos estuvieron el día en que se abrió la parroquia San Pedro y San Pablo de Nyamilangano”. Se habían preparado imprimiendo unas camisetas rojas con la inscripción del nombre de la parroquia y la fecha de apertura, y se hicieron 140 camisetas.

Comenzaron a llegar los representantes de todas las parroquias, y destacamos la gran participación de la parroquia de Ushetu. Ellos mismos juntaron dinero y alquilaron un camión para venir en gran cantidad. El deseo era sobre todo porque la nueva parroquia nacía de Ushetu, y por eso decían que “la parroquia madre debe estar presente”. Y esto de verdad que se ve así, porque es un signo de que la iglesia va creciendo en estas partes. Ushetu nació de la parroquia de Iboja, hace unos treinta años. Y ahora esta parroquia estaba dando inicio a otra nueva, signo también de madurez para una comunidad.

Fueron llegando también los párrocos de todas las parroquias de la diócesis, y las hermanas de todas las congregaciones que trabajan en la diócesis de Kahama. Luego llegó el Obispo y se comenzó sin dilaciones. Lo primero que se realizó fue la bendición del agua, y se procedió a bendecir la pequeña casa de los sacerdotes, y asperger a la gente y al templo. Inmediatamente se comenzó la Santa Misa, con alegría notoria en los rostros de todos. Vinieron hasta las autoridades del gobierno para estar presentes. Como el diputado nacional que es de este distrito es católico, hizo un gran esfuerzo para estar presente con una nutrida comitiva. Todo esto también le aumentaba importancia al acto, y la misma gente lo percibía.

Antes del sermón del Obispo, se procedió a leer el decreto de erección de la nueva parroquia de los “Santos Pedro y Pablo Apóstoles”, de Nyamilangano. Se leyó también la nómina de 21 aldeas que la compondrían, ocho provenientes de la parroquia de Iboja, y trece de la parroquia de Ushetu. Acto seguido el Obispo me estableció como administrador de la nueva parroquia, pero ayudado por el P. Víctor Guamán, quien Dios mediante se hará cargo de la parroquia el próximo año, cuando ya haya transcurrido un año de actividad parroquial.

En un principio, y tal vez por mucho tiempo, no tendremos allí una comunidad de sacerdotes, sino que la atenderemos desde Ushetu, que queda a 20 km. Nuestro plan es que todas las semanas un sacerdote pueda ir a pasar algunos días allí, y sobre todo que tenga mucha vida los fines de semana, con las misas, grupos, catequesis, reuniones, etc. Para esto también debemos equipar un poquito más la casa, con algunas camas y colchones, mesas y sillas, elementos de cocina, pero sobre todo con algún panel solar para la luz, y las ventanas, por el viento, frío y lluvia. Pero esto se irá dado de a poco. Lo importante de la vida parroquial es que ya hay un Sagrario con el Santísimo Sacramento, y que pueda ir un sacerdote semanalmente, y sobretodo la Misa dominical sin falta. En el lugar vive el catequista Bernardo, quien abre la iglesia todos los días, y cuida el sagrario.

Me alegró muchísimo una vez que pasé por allí cuando regresaba de la ciudad de Kahama hacia Ushetu (esta parroquia nos queda en el camino), y cuando entro en la iglesia, había una señora rezando de rodillas ante el Sagrario. Me dió gran alegría, y de hecho en todo el tiempo que estuve haciendo esta visita, la señora ni se percató de que yo había entrado, y siguió allí cuando yo me retiré. Eso es lo que le da vida a una parroquia, la vida espiritual. El trabajo pastoral y misionero, auqnue sea debajo de un árbol, es lo que atrae a las almas. Todo el resto, “se dará por añadidura”, como nos lo enseña Cristo.

Bien, para ir concluyendo, podemos entonces decir que ya tenemos dos parroquias en Tanzania. Entre ambas sumamos nada menos que: 60 aldeas, 90.000 habitantes, 2.800 km cuadrados de territorio, y más de 3.400 niños en catecismo. Por supuesto que esto es una gran alegría para nosotros, y sabemos a su vez que significará un gran esfuerzo para poder atenderlos, pero somos cuatro sacerdotes (sumando los padres de la parroquia y de la casa de formación), y nos esforzamos lo más que podemos, ayudados también por les hermanas Servidoras, quienes trabajan mucho en la pastoral parroquial.

La semana siguiente a esta gran fiesta hicimos la primer reunión del consejo pastoral. Conocimos muchas caras nuevas, de las aldeas que se habían “agregado”, pero en todos había mucho entusiasmo y buen espíritu. Se eligió la comisión directiva del consejo de laicos, así también como de los jóvenes, de las señoras, y de los hhombres. Hicieron además su reunión los catequistas, estableciendo también sus autoridades. La reunión la hicimos en la iglesia vieja, que realmente le falta mucho para ser un salón, porque tiene pisos de tierra, paredes de adobe, y ventanas muy pequeñas comidas por las termitas. Pero como les decía, y vuelvo a repetir en esta misma crónica, la gente sabe que éso no es lo más importante. Lo que importa es que ahora tienen el Sagrario, que tienen las Misas más seguido, y que los sacerdotes estarán más frecuentemente por allí, lo mismo que las hermanas.

Me despido de ustedes, encomendando a sus oraciones esta parroquia incipiente, que tiene grandes deseos y planes, muchos niños y jóvenes, muchos feligreses, pero que necesita de la ayuda de tantas y tantas oraciones.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE