¡1.900 niños les agradecen!

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Ushetu, Tanzania, 29 de septiembre de 2019.

Quiero que esta breve cónica sea un agradecimiento a todos los que ayudaron económicamente y con sus oraciones para que se pudieran realizar los campamentos de niños. La verdad que esta actividad es de una importancia capital, por muchas razones. Entre ellas podríamos enunciar que gracias a los campamentos se puede mejorar el catecismo de los niños, la vida de oración, el conocimiento de la misa, de la Eucaristía. Pero si bien ya esto es suficiente para justificar todo esfuerzo y gasto, faltaría decir que ayuda a toda la misión, para el futuro, para tener buenos cristianos, la catequesis es el trabajo central de la misión.

Además ayuda actualmente a toda la comunidad, ya que estos niños y niñas llevan el evangelio a sus casas, a sus hermanos, a sus compañeros. La comunidad entera se ve “contagiada” de este espíritu de alegría y fervor con el que regresan a sus casas. Me ha pasado encontrarme con un grupo de unas cuarenta niñas que regresaban a sus aldeas caminando, luego de los días del catecismo, y saludaban con gran algarabía, llamando la atención de toda la gente que estaba cerca.

Creo que también se logra entre los sacerdotes, religiosos, hermanas, y los chicos, esa confianza que es imprescindible para la formación de la juventud. “Es imposible poder educar bien a los niños si estos no tienen confianza en los superiores”, decía Don Bosco. Se los ve rezando, en clases de catecismo, jugando, comiendo, etc., junto a los misioneros y misioneras.

La segunda semana de septiembre, entonces, cambiamos de lugares, y las hermanas fueron a Mazirayo, donde tuvieron 130 niñas; y nosotros con los novicios fuimos a Kangeme, donde juntamos los niños de Kangeme y de Ilomelo, haciendo un total de 100 varones. Las actividades se desarrollaron como en los campamentos de la semana anterior. Pude celebrar la misa en ambos campamentos, confesar, y visitar algunas aldeas vecinas.

Fue otra semana que pude estar fuera de la casa de la misión en Ushetu, pero dentro de la parroquia, ahora se trataba de Kangeme. En ese lugar el obispo va a inaugurar otra parroquia, el mes próximo. Me imagino que recordarán que, el año pasado, una parte de nuestra parroquia de Ushetu pasó a conformar otra parroquia, la de “San Pedro y San Pablo” de Nyamilangano. Ahora de la parroquia de Ushetu nacerá otra parroquia nueva, la de “San Martín de Porres”, de Kangeme. Estas dos parroquias, la de Ushetu y la de Kangeme, seguirán a cargo de nuestra Congregación del Verbo Encarnado. Es decir que, en un lapso de dos años, de nuestra inmensísima parroquia de Ushetu, ya se han formado tres parroquias, lo que nos da una idea de lo que ha sido el trabajo en todos los años anteriores. Tenemos gran esperanza que al dividir las parroquias se pueda mejorar la atención a los fieles.

Una de las cosas que nos ayuda mucho en esta nueva parroquia que se abrirá en pocas semanas, como les contaba en la anterior crónica, es que ya tenemos una casa con todos los servicios básicos. Le falta bastante para quedar completamente terminada, pero no nos podemos quejar, es una casa grande, con baños y luz… y mucho mejor que las casas de la mayoría de la gente que nos rodea. Eso sí, estamos literalmente “rodeados” de diversas iglesias protestantes. Yo he contado al menos cinco en los límites inmediatos. No puedo identificar exactamente qué son, pero creo que unos son luteranos, y el resto son otras divisiones protestantes y evangélicas. Tenemos buenas relaciones con todos, nos saludamos, nos saludan. En general es así en Tanzania. Pero debo confesar que me resulta bastante difícil ser paciente sobre todo cuando en sus celebraciones usan amplificadores de voz, y ponen música que hace vibrar los vidrios. A pesar de que muchas veces la cantidad de gente que participa no superan los treinta o cuarenta fieles.

Pero la que más admiración me causa, y más me ha quitado la paciencia, ha sido una “iglesia” que se encuentra a unos treinta metros de la ventana donde yo dormí esa semana. Y recalco esta entre las otras, porque utilizan los horarios más extravagantes. Llegaba el momento de dormir a la noche, y en el que todo el mundo en esos lados se va a dormir, y ellos comenzaban con sus “alaridos”. Llega un momento en su celebración en que comienzan a dar una especie de “ladridos”, y no exagero al nombrarlo así. Tanto que cuando les decía a nuestros fieles eso, se reían asintiendo que en verdad se parecen ladridos. En este ejercicio se pueden pasar horas… y efectivamente pude comprobarlo un día en que una mujer “ladró” desde las tres de la tarde hasta las seis. Otro día, los alaridos comenzaron a las 5:00 am, y pueden entenderme si digo que me resulta muy difícil ser paciente con estas “creencias”. Creo que tendremos que buscar una solución para amortiguar un poco los “ladridos”… y poder descansar, cuando haya que vivir en esa nueva parroquia.

Ya he divagado mucho, saliendo del tema de los campamentos, pero todo esto me ayuda a reflexionar sobre el gran valor de nuestra Iglesia Católica, con sus dogmas, sus enseñanzas, su doctrina, sus sacramentos y liturgia, la Virgen María, y los santos… el gran don del Magisterio, y de la Tradición, junto con la Palabra de Dios. Grandes tesoros que tenemos, y que los mismos católicos de estas tierras lo reconocen. Y no sólo lo reconocen, sino que lo agradecen y demuestran su agradecimiento con frutos de perseverancia y de santidad. Las iglesias católicas de estas zonas, mientras mejor atendidas están, se ven rebosantes de gente, de niños, de vida. Se puede ver en concreto, que la fuerza de una comunidad cristiana proviene de la vida sacramental, de la participación en la misa, del conocimiento de la fe.

Volviendo al inicio… por esto pueden ver la importancia de estos campamentos de catequesis, que producen un mayor conocimiento y amor de la doctrina católica, y una mayor participación sacramental. El error se vence predicando la verdad.

Mil gracias de nuevo a quienes hicieron posible que en este año hayamos realizado 18 campamentos de catecismo, con un total de 1.907 niños y niñas que han podido participar. ¡Bendito sea Dios! ¡Estos chicos han rezado por todos ustedes! A todos ellos yo les contaba en cada campamento que había gente que nos ayudó para poder hacerlos, y que rezaran por ellos.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE.